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Entre becas, consignas y ataques al Gobierno: los carteles que marcaron la marcha por la educación pública

» Con creatividad, humor, ironía y fuertes críticas a la presidenta Laura Fernández, estudiantes, docentes y ciudadanos convirtieron sus pancartas en protagonistas de la manifestación en defensa del presupuesto universitario.

San José, 20 oct (elmundo.cr) – Entre banderas de Costa Rica, y una que otra de Palestina, sombrillas para protegerse del sol, camisetas universitarias y consignas contra el Gobierno, los manifestantes encontraron en cartulinas, marcadores y dibujos una manera de expresar su descontento por la disputa alrededor del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).

La marcha en defensa de la educación pública dejó una colección de mensajes que fueron desde las preocupaciones por las becas y las oportunidades de estudio hasta la sátira política, las caricaturas y los ataques directos a la presidenta Laura Fernández.

En medio de la multitud, las pancartas se convirtieron en una especie de mural colectivo, donde cada participante expuso su propia interpretación del conflicto entre las universidades públicas y el Poder Ejecutivo.

Entre la educación y la cárcel

Uno de los mensajes más llamativos apareció sobre una cartulina rosada, sostenida por una joven que sonreía a la cámara.

«Un país que invierte más en encerrar que en educar, ya decidió qué futuro quiere para sus jóvenes», decía el cartel, acompañado por el dibujo de una flor.

La frase resumía una de las principales críticas de los manifestantes: las prioridades presupuestarias del Estado y sus consecuencias para las nuevas generaciones.

Otro cartel, elaborado con letras recortadas de distintos colores, planteaba una consigna mucho más sencilla: «Tienen miedo a educar».

La creatividad también apareció en una referencia literaria a El Principito. Junto al dibujo del conocido personaje podía leerse: «Lo esencial es invisible para el Gobierno».

Las becas y los sueños de los jóvenes

No todas las pancartas estaban dirigidas a cuestionar a las autoridades políticas.

Algunas expresaban preocupaciones personales sobre el acceso a la educación superior.

«Mi beca es mi oportunidad de estudiar; para miles de jóvenes rurales, perderla significa tener que renunciar a sus sueños», señalaba el mensaje de una joven manifestante.

El cartel puso sobre la mesa una de las principales preocupaciones del movimiento estudiantil: el impacto que una eventual reducción de recursos podría tener sobre quienes dependen de apoyos económicos para continuar sus carreras.

Otros participantes optaron por mensajes breves, como «La ciencia se cultiva, la educación se defiende», mientras que una pancarta preguntaba: «¿Por qué tanto miedo en educar al pueblo?».

Laura Fernández, protagonista de las críticas

La presidenta Laura Fernández fue uno de los principales blancos de los mensajes políticos exhibidos durante la manifestación.

En una pancarta de la Universidad Técnica Nacional (UTN), acompañada de fotografías de la mandataria, se leía: «Es fácil retirar la escalera cuando ya llegaste arriba».

El mensaje continuaba con una acusación directa: «Laura Fernández: hija de la educación pública, al igual que usted y yo».

Otra pancarta cuestionaba su trayectoria académica: «Salir de la UCR y luego recortar presupuesto a las U públicas es traición».

Las referencias a la presidenta también aparecieron en dibujos y caricaturas que la representaban con cuernos y otros elementos satíricos.

Una de las pancartas más confrontativas decía: «Se busca: presidente que quiera su patria», acompañada de caricaturas de figuras políticas.

Estos mensajes reflejaron que, para una parte de los asistentes, la movilización trascendía la discusión presupuestaria y se convertía también en una manifestación de oposición política al Gobierno.

Humor, ironía y lenguaje sin filtros

La protesta también dejó espacio para expresiones irreverentes.

Una pancarta que llamó la atención por su lenguaje directo decía: «Por la gran puta, déjenme estudiar».

Otro manifestante exhibió el mensaje «Volvamos a encender la llama del pueblo comunista», acompañado por el dibujo de unas llamas.

También apareció una pancarta con manchas rojas que decía: «Menos educación, menos oportunidades. ¿Y así quieren frenar el crimen?».

Las consignas mezclaron demandas educativas, posiciones ideológicas y críticas al rumbo político del país.

Los docentes también tuvieron su espacio

Entre los participantes destacó una mujer que portaba una bandera de Costa Rica y un cartel con un mensaje dirigido a la profesión docente:

«Ser profe y no luchar es una contradicción pedagógica».

La frase reflejó la participación de educadores que consideran la defensa del financiamiento público parte de su compromiso con la enseñanza.

En otra pancarta podía leerse: «La educación no es un gasto, es el futuro», una consigna que contrastaba con las expresiones más agresivas contra las autoridades.

Una marcha con múltiples mensajes

La manifestación reunió expresiones muy diferentes alrededor de una demanda común: la defensa de la educación pública y de los recursos destinados a las universidades estatales.

Mientras algunos estudiantes pusieron el énfasis en las becas, la investigación científica y las oportunidades de movilidad social, otros aprovecharon la convocatoria para expresar su rechazo a la presidenta Fernández y a las políticas del Gobierno.

El resultado fue una jornada en la que las pancartas contaron tantas historias como sus protagonistas.

Entre la indignación, la creatividad, la ironía y las consignas partidarias, los manifestantes convirtieron las calles de San José en un escenario donde el debate por el FEES se expresó no solamente con discursos, sino también con dibujos, cartulinas y frases destinadas a llamar la atención.

Porque, más allá de los discursos oficiales y las cifras presupuestarias, la marcha dejó una colección de imágenes que retratan tanto las preocupaciones educativas como la polarización política que rodea la discusión sobre el financiamiento universitario.

El humor popular costarricense también encontró su espacio entre las pancartas de la manifestación.

Una joven, sonriente y con una cartulina en las manos, lanzó una pregunta aparentemente inocente a la presidenta Laura Fernández:

«Laurita, ¿usted conoce la Fuente de la Hispanidad?»

Para cualquier costarricense familiarizado con la conocida expresión popular, la pregunta tiene una respuesta que no necesita escribirse: «Vaya y se lava el culo».

Con apenas unas palabras, la manifestante convirtió una referencia geográfica de San José en una burla política cargada de picardía.

El cartel destacó precisamente por lo que no decía. Sin insultar directamente a la mandataria, recurrió al ingenio popular para transmitir un mensaje que buena parte de los transeúntes podía completar mentalmente.

Una muestra de que, en las protestas costarricenses, el humor y el doble sentido también sirven para expresar el descontento político.

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