San José, 16 feb (elmundo.cr) – El empresario costarricense Andrés Pozuelo encendió el debate económico este fin de semana tras publicar en la red social X un comentario en el que cuestiona que la discusión nacional se concentre en el tipo de cambio y no en las reformas estructurales que —según afirma— el país sigue postergando.
“El problema no es la moneda, es el sistema”, inicia el mensaje firmado por Andrés I. Pozuelo Arce, en el que sostiene que una economía sana puede convivir tanto con una moneda fuerte como con una débil, siempre que su estructura productiva sea dinámica y flexible.
Pozuelo argumenta que el verdadero dilema no es monetario, sino institucional. “Una economía rígida sufre con ambas”, señala, explicando que cuando el dólar se fortalece el país pierde competitividad por sus altos costos internos, y cuando se debilita, se importa inflación sin haber corregido distorsiones estructurales.
Debate más allá del dólar
En momentos en que el tipo de cambio vuelve a generar tensiones entre exportadores, importadores y sectores productivos, el empresario plantea que centrar la discusión exclusivamente en la política monetaria desvía la atención del fondo del problema.
“Mientras mantengamos monopolios protegidos, regulaciones sobredimensionadas y un aparato estatal que fija costos sin disciplina competitiva, cualquier moneda será un problema”, afirma.
El mensaje enfatiza que buena parte de los costos clave en Costa Rica —electricidad, combustibles, puertos, cargas sociales, salario mínimo, trámites y permisos— operan bajo esquemas monopólicos o cuasi monopólicos, con estructuras tarifarias que no responden con agilidad a la competencia ni a la productividad.
Rigidez estructural
Pozuelo sostiene que la falta de flexibilidad en esos costos impide que las empresas se ajusten ante cambios externos. A su juicio, la sobrecarga regulatoria convierte cualquier ajuste empresarial en “un laberinto burocrático”, lo que termina afectando la competitividad.
“La prosperidad no depende de tener la moneda ‘correcta’. Depende de tener los incentivos correctos”, señala el empresario.
En su publicación, insiste en que para resistir las fluctuaciones externas —ya sea del dólar u otra divisa— la prioridad no debería ser solicitar intervención monetaria, sino flexibilizar la estructura productiva, introducir competencia en sectores protegidos y reducir la inelasticidad de costos que enfrentan las empresas que sí compiten en el mercado.
¿Cambio estructural?
El mensaje concluye con un llamado a la reflexión: “El dólar puede cambiar. El mundo puede cambiar. La pregunta es si nosotros estamos dispuestos a cambiar también”.
Las declaraciones se suman al debate sobre competitividad, tipo de cambio y reformas estructurales que ha cobrado fuerza en el país en los últimos meses, en un contexto de desaceleración global y presiones internas sobre costos de producción.