
Por Thomas Geiger (dpa)
Fröhlich lo ve como un nuevo paso hacia la conducción autónoma. La opinión generalizada es que las autopistas, los aparcamientos y los garajes es donde primero será posible. “Allí las situaciones de tráfico son abarcables, fáciles de prever o la velocidad tan baja que se puede reaccionar sin problemas”, explica el jefe de investigación de Daimler, Thomas Weber.
Casi todos los fabricantes siguen esa consideración. De este modo, por ejemplo, Jaguar y Land Rover presentaron hace poco sus propios sistemas. Donde BMW usa la llave del encendido, Wolfgang Ziebart, jefe de investigación de las dos marcas británicas, usa su “smartphone”.
Ziebart demuestra cómo se puede manejar a través de una App un Range Rover Sport. Da igual que la camioneta trate de entrar en un sitio estrecho o complejo o que deba atravesar vías “offroad”: Ziebart sólo necesita tocar con un dedo la pantalla para hacer que el vehículo se mueva.
Demostraciones de este tipo de aparcamiento a través del teléfono inteligente hay ya muchas. Pero mientras los británicos aún necesitan tiempo para que sus ideas estén presentes en los modelos en serie, Mercedes ya lo expresa con hechos: cuando en los próximos meses llegue al mercado la nueva generación de la Clase E, la berlina será el primer modelo en serie del mundo que se puedar aparcar con un “smartphone”, según el director de desarrollo del proceso, Thomas Weber.
Para ello, hay que instalar en el teléfono el piloto para el aparcamiento remoto, establecer una conexión con el vehículo vía bluetooth y seleccionar en la pantalla la maniobra correspondiente, dice el fabricante.
Basta tocar con el dedo para que la Clase E aparque a uno u otro lado de la calle, y para moverse atrás y hacia delante. Así ya no será más necesario meter a la fuerza el coche en un lugar estrecho ni temer rozar con una puerta. Mercedes es consecuente con ese poder que gana el teléfono, que para la marca sustituye a la llave tradicional para abrir puertas o encender el motor.
Estos nuevos asistentes de aparcamiento hacen más cómoda la lucha con huecos cada vez más estrechos, pero no solucionan la búsqueda de un sitio ni el camino luego a pie hasta el destino. Pero ambos problemas están ya en la mira de las firmas: BMW y Audi quieren minimizar el tiempo de búsqueda de un hueco con un pronóstico dinámico de probabilidad de aparcamiento.
Para ello se analizan datos de movimiento así como las informaciones de los gestores de aparcamientos y se consiguen datos con los que se puede prever en qué calle, cuándo y con qué nivel de probabilidad habrá espacios libres.
A medio plazo, los propios autos serán capaces de buscarlos por sí mismo. “Como en el valet parking que se deja el coche en la puerta”, describe Mikael Thor el futuro del proyecto en el que trabaja Volvo: “Y mientras el coche busca por sí mismo un lugar para aparcar, el conductor está ya en el restaurante y se toma un aperitivo”, grafica Thor.
Los modelos ya han sido probados en aparcamientos cerrados al tráfico, sin peatones, con un mapa digital e información electrónica del recinto. “La tecnología podría implementarse a partir de 2020”, dice la portavoz de BMW, Silke Brigl.
Volkswagen ha adaptado un sistema similar para usarlo en sus vehículos eléctricos. En una prueba para el proyecto V-Charge, el eGolf contará con un punto de carga inductivo y buscará un espacio libre para cargarse del que se marcha en cuanto la batería alcanza el 100 por ciento, explica el portavoz Tim Fronzek. Se desconoce cuándo estará listo ese sistema, aunque Fronzek habla de un “futuro cercano”.
Hay un problema: como los coches son cada vez más grandes necesitan cada vez más espacio e incluso los mejores asistentes de aparcamiento electrónicos necesitan una distancia de maniobra de 60 centímetros.
Que ese problema se puede solucionar lo demuestra el Smart Urban Vehicle del fabricante ZF con una nueva construcción en el eje delantero.
Como las ruedas se pueden girar hasta 75 grados, el radio de giro se reduce claramente y el vehículo se puede estacionar con más facilidad, según el director del proyecto, Harald Naunheimer: “De este modo, el prototipo puede maniobrar con facilidad en pequeños espacios de hasta cuatro metros de largo”.
Eso no sólo facilita la vida del conductor, sino que se aprovecha toda la ciudad. “Los aparcamientos son cada vez más pequeños, por lo que el terreno ganado se puede usar con más sentido para espacios adicionales para vivir o trabajar”, agrega Naunheimer.