San José, 24 ago (elmundo.cr) – En los últimos cinco años, “el discurso de odio en redes sociales se disparó más de un 400% y hoy tiene un fuerte componente político”. Así lo revelan los informes más recientes de Naciones Unidas y el Observatorio de la Universidad de Costa Rica (UCR), que advierten de un patrón creciente: “ataques dirigidos contra instituciones, partidos, mujeres en política, periodistas y población LGBTIQ+”.
Entre junio de 2024 y mayo de 2025, se contabilizaron “más de 2,1 millones de mensajes de odio” en plataformas como Facebook, X (antes Twitter), Instagram y Reddit. La red que concentra el mayor porcentaje es “X, con un 58%”, seguida por Facebook (37%). En contraste, Instagram es la que menos alberga este tipo de contenidos.
Ataques cada vez más personales
Los datos muestran que la violencia digital no solo es más frecuente, sino también más incisiva. Crecen los insultos dirigidos al “aspecto físico, las dudas sobre la capacidad profesional” y las amenazas directas contra la integridad de las personas. En palabras de los investigadores, el acoso pasó de ser “genérico” a una práctica con “intencionalidad personal”.
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Uno de los grupos más expuestos son las mujeres en política y las funcionarias públicas. En 2024, tres de cada diez mensajes de odio por razones de género fueron dirigidos contra ellas. La tendencia coincide con un aumento de denuncias públicas de diputadas y regidoras que han recibido “amenazas de muerte y hostigamiento en línea”.
Los medios de comunicación y periodistas también han visto un repunte en los ataques: los mensajes en su contra crecieron “110% en 2025”, con un tono de deslegitimación y señalamientos que buscan minar la confianza en la prensa.
Política y odio, una mezcla peligrosa
El discurso de odio vinculado a la política y la realidad nacional tuvo un incremento de “1.041% desde 2021”, según los reportes del Programa Estado de la Nación y Naciones Unidas. Instituciones como la Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo y el Tribunal Supremo de Elecciones aparecen entre los principales blancos de comentarios hostiles.
“Estamos ante una escalada que afecta directamente la confianza en la democracia. Las campañas digitales buscan silenciar voces y deslegitimar instituciones”, señalaron los especialistas de la UCR.
Un marco legal reciente, pero con retos
En 2022, Costa Rica aprobó la Ley 10.235 contra la violencia política hacia las mujeres, que reconoce el acoso digital como una de sus manifestaciones. La normativa obliga a partidos, instituciones y municipalidades a contar con “protocolos internos de denuncia” y prevé sanciones que van desde medidas administrativas hasta la pérdida de credenciales en el ámbito municipal.
Sin embargo, tanto el INAMU como organizaciones feministas han insistido en la necesidad de fortalecer los mecanismos de aplicación y garantizar que las rutas de denuncia sean accesibles y efectivas.
El perfil de quienes agreden
El 70% de los mensajes con discurso de odio provienen de hombres, según el monitoreo más reciente. Además, los llamados “usuarios intensivos” —cuentas muy activas que publican de manera coordinada— concentran buena parte del acoso, amplificando insultos y ataques hasta volverlos virales.
El efecto, señalan los estudios, es devastador: “autocensura, desgaste emocional, retraimiento de figuras públicas y menor participación de las mujeres y minorías en la vida política”.
Un desafío para la democracia
Con las elecciones municipales y nacionales en el horizonte, los analistas anticipan que el ciberacoso político podría intensificarse. El reto, subrayan, es doble: “que las instituciones y partidos actúen con protocolos claros de protección”, y que las propias plataformas tecnológicas respondan con mayor rapidez y transparencia frente a este tipo de violencia.
La pregunta de fondo es si Costa Rica, una democracia que se enorgullece de su tradición cívica, logrará blindarse contra el odio digital que ya golpea con fuerza a quienes deciden participar en la vida pública.