El Golf para caddies: 40 años del Volkswagen Polo

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En el 77 el polo salió en forma alargada al mercado. Crédito: Volkswagen / dpa-tmn

Por Thomas Geiger (dpa)

Wolfsburgo/Dinslaken, 3 jun (dpa) – Wolfsburgo, comienzos de los años ’70: la crisis del petróleo afecta a la industria del automóvil y en Volkswagen se acerca el final de la era del Escarabajo. Aunque la compañía alemana ya había elegido al Golf como su sustituto, la dirección llegó a la conclusión de que no bastaba un modelo solo para suplir al clásico “bestseller”.

El Golf recibió por ello hace 40 años ayuda de su hermano pequeño, el Polo. Su estreno lo celebró el pequeño vehículo con bandera extranjera, ya que un año antes de que Volkswagen lo presentara en Ginebra en 1975, la firma hermana Audi presentó el Audi 50, respuesta al Mini y compañía.

La diferencia con el Polo es marginal, según recuerda el ex jefe de diseño de Volkswagen, Hartmut Warkuss, responsable del Audi 50: “Únicamente el redondeo lateral del techo es diferente y para ello sólo había motivos técnicos de producción”, explica.

Aún vale hoy en día que los diseñadores de entonces apostaran en el dos puertas de 3,50 metros por las líneas claras y las proporciones simples. “Es un diseño que sigue funcionando con los años”, dice Warkuss.

En mayo de 1975 le siguió el Polo. Quien cambiara del Escarabajo al nuevo modelo sentía la diferencia. Con un motor de 0,9 litros y 40 caballos y con menos de 700 kilos arrancaba con velocidad sobre sus neumáticos de apenas 135 milímetros: se ponía de cero a 100 km/h en 21,2 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 132 km/h. Además, ofrecía más espacio con un volumen de carga en el maletero de hasta 900 litros con el banco trasero reclinado.

El Polo era muy espartano. De hecho el Audi 50 era el modelo principal y Volkswagen aún lo adelgazó un poco más. El revestimiento interior de las puertas apenas era una cartulina y los reposacabezas y el parasol derecho había que pagarlos aparte. Era tan básico que hasta el pedal para el acelerador era mínimo. Por ello también era tan barato, comparable al Escarabajo.

Por un poco más se lograba la versión L, recuerda el portavoz de Volkswagen Classic, Bernhard Kadow. “Tenía adornos, guardabarros cromado, alfombras en el suelo y reposacabezas regulables”, recuerda. Y quien se pudiera permitir el GLS disfrutaba de ventilación de calefacción en dos posiciones, revestimiento de asientos y tapacubos cromados.

El primer Polo, con sus 3,50 metros, sigue siendo el modelo más pequeño de la historia de Volkswagen, pero la versión actual es un vehículo ya crecido. Mide 3,97 metros y no sólo cuenta con extras como el radar de indicador de distancia o los faros LED, sino que cuenta también con motores de hasta 192 caballos. Y también ha sido campeón del mundo de rally. El precio también ha sufrido un desarrollo, ya que cuesta 12.600 euros (14.072 dólares), cuatro veces más que en 1975.

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El modelo deportivo GT puede encontrarse hoy en buen estado por 15.000 euros. Crédito: Volkswagen / dpa-tmn

Para equilibrar se puede ahorrar mucho al manejarlo. El Polo de 1981 que más ahorro prometía gastaba 5,1 litros a 90 km/h. El actual Polo tiene como base un motor de 60 caballos, en la versión más rápida alcanza 197 km/h y el más eficiente consume 4,7 litros. En la variante diesel, que no existía hace 40 años, alcanza los 3,1.

“Aunque muchos aprendimos a conducir con un Golf, siempre había un Polo en la familia o el círculo de amigos”, recuerda el coleccionista Sebastian Winkler, que no considera justo ni correcto que el pequeño modelo nunca haya salido de la sombra del Golf.

Y es que al fin y al cabo el dominio del Polo en su segmento es similar al del Golf en la clase siguiente. Y ha inspirado a una buena serie de competidores como el Ford Fiesta, el Mitsubishi Colt o el Toyota Starlet. Con cinco generaciones se han vendido cerca de 15 millones de unidades. “Es simplemente una parte importante de la historia del automóvil”, afirma Winkler.

Pero el Polo, aún hoy en día como clásico, es un auto muy asequible. “Por mucho que se busque no se encuentra un Polo por más de 20.000 euros”, dice el experto. Incluso modelos especiales y deportivos como el GT o el más tardío G40 se pueden encontrar en buen estado por 15.000 euros. “Y ningún Polo alcanzará el estatus de culto de un Golf GTI. Por un lado es una pena, pero por otro da respecto al Golf en todas las variantes y en todos los años una ventaja de precio del 20 por ciento”.

Al mismo tiempo, Winkler también decepciona a los fans que deseen uno de los primeros modelos, los más antiguos, ya que del Polo 1 sólo se fabricaron 1,1 millones, lo que dificulta la búsqueda. “Los viejos Polos que quedan o están totalmente oxidados o están en manos de coleccionistas en perfecto estado, completamente restaurados y por todo ello a un precio muy elevado”.

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