San José, 11 may (elmundo.cr) – El fortalecimiento del colón frente al dólar, celebrado por algunos sectores como una señal de estabilidad económica, está generando efectos cada vez más visibles sobre la competitividad del turismo, la producción nacional y el empleo en Costa Rica.
Así lo advierte Hans Pfister, gerente general de Cayuga Sustainable Hospitality, quien recientemente publicó un análisis sobre cómo el actual tipo de cambio está provocando que muchos productos importados sean hoy más baratos que los producidos localmente.
Durante los últimos tres años, el colón pasó de aproximadamente ¢700 por dólar a niveles cercanos a ¢450, reduciendo significativamente los ingresos en moneda local para sectores que generan dólares, como el turismo y las exportaciones.
Pfister señala que este fenómeno no solo afecta la rentabilidad de las empresas turísticas, sino también a agricultores, pescadores, productores artesanales y pequeñas industrias que dependen del consumo local.
“Cuando una moneda se fortalece tan rápido, reescribe silenciosamente las reglas de la supervivencia”, afirma el empresario en su publicación.
Importar resulta más barato que comprar local
Según datos compartidos por Cayuga Collection tras analizar 24 ingredientes utilizados en sus hoteles, casi dos terceras partes de esos productos son actualmente más baratos de importar que de adquirir en Costa Rica.
Entre los ejemplos citados por la empresa destacan:
- Un corte New York importado cuesta 32% menos que uno producido localmente.
- Las costillas importadas son hasta 63% más baratas.
- Incluso productos como el yogur de coco presentan diferencias de precio de hasta 62% frente a la producción nacional.
- Para Pfister, el problema trasciende una simple decisión financiera.
“La hoja de cálculo dice que cambiemos de proveedores y protejamos márgenes, pero eso tiene consecuencias directas sobre las comunidades locales”, sostiene.
Impacto sobre empleo y tejido social
Expertos del sector turismo y productivo vienen advirtiendo que el tipo de cambio actual está erosionando la competitividad del país frente a otros destinos de la región, especialmente en un momento donde Costa Rica ya enfrenta costos operativos más altos que sus competidores centroamericanos.
Sin embargo, el análisis de Cayuga pone el foco en otro aspecto menos visible: el debilitamiento progresivo de las economías locales.
La sustitución de productos nacionales por importaciones más baratas puede traducirse en menor demanda para productores costarricenses, reducción de ingresos en zonas rurales y eventual pérdida de empleos.
“Cuando los productores locales son reemplazados por importaciones, algo más profundo comienza a deshacerse. La tierra se abandona. El conocimiento desaparece. Las comunidades se fracturan”, señala Pfister.
El empresario también advierte que esta situación puede generar efectos sociales de largo plazo, incluyendo migración desde zonas rurales, aumento del desempleo y mayor presión sobre sectores vulnerables.
Turismo y sostenibilidad bajo presión
Cayuga Collection, grupo hotelero enfocado en turismo sostenible en Centroamérica, asegura que continuará priorizando compras locales pese al mayor costo.
La empresa administra hoteles en Costa Rica, Panamá y Nicaragua bajo un modelo centrado en sostenibilidad ambiental y desarrollo comunitario.
“Seguiremos pagando el costo adicional de lo local. Seguiremos eligiendo a las personas por encima de los márgenes”, afirma Pfister.
El debate sobre el tipo de cambio ha ganado fuerza en los últimos meses entre cámaras empresariales, exportadores y representantes turísticos, quienes solicitan medidas que permitan recuperar competitividad sin comprometer la estabilidad macroeconómica del país.
Mientras tanto, sectores vinculados a la producción nacional advierten que el problema ya no afecta únicamente balances empresariales, sino también la capacidad de miles de familias costarricenses para sostener sus actividades productivas en un entorno donde, paradójicamente, importar empieza a resultar más barato que producir localmente.