Por Luis Manuel Madrigal
Asamblea Legislativa, 09 may (elmundo.cr) – Los diputados del periodo 2014-2018 no solo son hasta ahora los que menos proyectos de Ley aprobaron durante su primer año de gestión, también son los más ruidosos en el Plenario.
Un análisis realizado por elmundo.cr de todas las actas del primer año de labores de los diputados, reveló que recibieron un total de 103 llamadas de atención por parte de sus propios compañeros por el excesivo ruido que hacen en el salón de sesiones.
Si bien quienes escuchan las transmisiones por radio, las miran por televisión o por la página web no perciben los niveles de ruido durante las sesiones, periodistas y camarógrafos que ingresan para realizar tomas del Plenario y de los diputados en el ejercicio de sus funciones reconocen que los niveles de escándalo en ese recinto son insoportables.
Y es que si se compara la cantidad de llamadas de atención que recibieron durante su primer año los actuales “padres de la Patria” con los que legislaron en el periodo 2010-2014, la cifra es casi el doble.
Marcela Guerrero, quien hasta el 30 de abril de este año fungió como vicepresidenta del Congreso y en muchas ocasiones como Presidenta interina, realizó 48 llamadas de atención a los diputados, siendo la legisladora que más veces solicitó orden en el salón de sesiones.
Seguidamente se encuentra el oficialista Henry Mora, quien solicitó orden 32 veces todas ellas fungiendo como Presidente del Parlamento. En tercer lugar, el socialcristiano Jorge Rodríguez pidió silencio cinco veces, algunas fungiendo como presidente interino y otras mientras realizaba sus intervenciones desde su curul.
Otros diputados como Rolando González del PLN (3), Luis Vásquez Castro del PUSC (3), Óscar López del PASE (2), Edgardo Araya y Carlos Hernández del Frente Amplio (2), Emilia Molina del PAC (1), Mario Redondo del PADC, Ligia Fallas del FA (1), Antonio Álvarez Desanti y Olivier Ibo Jiménez del PLN (1) solicitaron a los demás legisladores hacer silencio mientras realizaban sus discursos.
Los diputados no dudan en ocasiones, comparar el comportamiento que tienen en el Plenario como en un mercado. Jorge Rodríguez del PUSC dijo el 31 de julio del 2014 textualmente “¿Usted cree, señor presidente, que en el Mercado Central haya menos ruido que aquí? ¿Cree que en el Mercado Central haya menos ruido que aquí?”.
No hay manera de sancionar a los diputados por hacer desórdenes en el Plenario, ya que el Reglamento de la Asamblea Legislativa no dice nada al respecto. Del orden en el salón de sesiones depende en la gran mayoría de los casos, de la rigurosidad de la persona que preside la sesión.
Es así como en el primer año de sesiones de la administración 2010-2014, Luis Gerardo Villanueva Monge solicitó silencio solamente 45 veces, mientras que Annie Saborío Mora 10 veces.
Le sigue la diputada Marielos Alfaro Murillo con cuatro veces, las diputadas María Ruiz Delgado, Carmen Quesada Granados y el legislador Luis Fishman con dos y con solo una petición, los diputados Edgardo Araya Pineda, Ileana Brenes Jiménez y Carlos Góngora Fuentes.
Pero ¿qué se hacía diferente hace cuatro años que no se aplicó en el primer año de esta legislación?
Según el análisis realizado a las actas, el diputado Villanueva Monge no continuaba la sesión hasta que todos los diputados estuvieran en sus respectivas curules y se mantuvieran en silencio, a diferencia de este cuatrienio donde lo común hasta ahora, es ver legisladores en asientos que no les corresponden, conversando en voz alta de una fila de curules a otra, el salón abarrotado de asesores legislativos que también contribuyen al ruido e inclusive, diputados que responden a gritos a las intervenciones que hace su compañero en el micrófono como se ve en el siguiente video:
El análisis de las actas también revela un dato interesante. Los diputados suelen causar más desorden en el Plenario los días miércoles, que es cuando tienen más tiempo para hablar por control político.
Durante esos días recibieron 34 llamadas de atención, los jueves 31 y en menor cantidad están los martes con 23, los lunes con 12 y los viernes solamente 3.
Para efectos de este reportaje se clasificaron las solicitudes de silencio entre las dichas directamente por el Presidente en ejercicio y por el diputado que pidió silencio sin la ayuda del Directorio legislativo. De esta manera, un diputado que solicitara al Presidente en ejercicio, pedir silencio, no se contabiliza para el legislador en cuestión, sino para el miembro del Directorio que atendió a su solicitud.

