San José, 27 nov (elmundo.cr)- La diputada del Frente Amplio, Ligia Fallas, tiene claro que ella será una de los costarricenses que no ejercerá su derecho al voto el próximo domingo 4 de febrero del 2018.
La legisladora no estará fuera del país, ni tiene algún compromiso que le impida participar de los comicios electorales y asegura que la única razón por la que tomó esa decisión recae en que “no hay por quién votar”.
“Yo considero que ir a votar en blanco sería legitimar un proceso que no es valido, el pueblo no está siendo representado y no podemos decir que existe democracia en un país donde no se puede cambiar la gente que no queremos, porque la gente que va a los puestos no la queremos pero no podemos hacer nada, entonces eso no es un proceso democrático y eso es hacerle creer al pueblo una falsa democracia y no existe esa democracia en este país. Posiblemente no voy a votar y no creo que se dé un milagro que aquí al 4 de febrero (para cambiar de opinión), no lo creo” detalló Fallas.
Pese a militar desde hace muchos años en el Frente Amplio, la diputada ha tenido diferentes roces a lo interno del partido, principalmente con quienes dirige el mismo y por ello no apoyará con su voto ni al candidato presidencial de esa agrupación política Edgardo Araya, ni a los candidatos a diputados de esa bancada.
De acuerdo con Fallas, esto se debe a que pese a contar con “una base honesta, trabajadora, socialista, solidaria, latinoamericanista, feminista y todas esas que vienen con el principio de izquierda”, el Frente Amplio olvidó consolidar el socialismo comunitario por el que abogaba, pues desde hace un tiempo la cúpula no lo persigue y por el contrario, es intolerante a la disidencia.
“Yo no podría votar por un partido que lleve a la cabeza personas con esa mente tan cerrada, la dirigencia del partido acepta que es un partido amplio que debe haber cabida para todos pero cuando se trata de defender principios de la izquierda se desmarca y así no se puede. Yo no podría votar por un partido así y probablemente para febrero del 2018 no voto y yo no podría estar emitiendo mi voto para otra posición ideológica en la que yo creo y con la que yo comulgo y es una posición sumamente difícil”, explicó.
Asimismo, fue enfática que viene un proceso muy duro para los costarricenses, ya que deberán “asumir lo que llegue, como siempre” y que por ello, esto se debe tomar como experiencia para el próximo periodo electoral, es decir, en el 2022.