
San José, 1 jun (elmundo.cr) – Antonio Álvarez Desanti, presidente de la Asamblea Legislativa le puso un freno al abuso de una herramienta legislativa usada por legisladores del Frente Amplio para tener paralizadas las comisiones con potestad legislativa plena.
Se trata de las mociones de avocación, aquellas que hacen que un proyecto que fue delegado a una comisión plena para que sea discutido y aprobado, tal y como se hace en el Pleno, regrese al Plenario para que sea analizado por los 57 legisladores.
Ligia Fallas, diputada del Frente Amplio presentó 10 mociones de avocación contra los proyectos que por acuerdo prácticamente unánime de la Asamblea Legislativa, fueron delegados a las comisiones plenas.
Fallas, que salió del país hacia Ecuador la noche de ayer martes tras desatarse la polémica por su accionar, tildado de filibusterismo parlamentario, en vista de que lo hizo como represalia al quedar fuera de la Comisión de la Mujer, no pudo defender las mociones que fueron rápidamente desechadas en la sesión del Plenario de este miércoles.
Sin embargo, su compañero Carlos Hernández presentó nuevamente 10 mociones contra los proyectos que los legisladores acaban de votar por unanimidad, rechazar las mociones de avocación.
Esto obligó a Antonio Álvarez Desanti, presidente de la Asamblea Legislativa a emitir una resolución en la que rechazó de plano todas las mociones presentadas por Hernández, al considerar que se trataba de un abuso del derecho a avocar proyectos por parte del legislador.

Desanti hizo énfasis en que todas las mociones de avocación fueron rechazadas por unanimidad de los presentes, incluido Carlos Hernández, quien puso sus mociones 5 minutos después de finalizadas las votaciones.
La discusión se tensó a tal punto en que el liberacionista Rolando Gonzalez del PLN, uno de los que firmó la apelación, y Edgardo Araya del Frente Amplio (otro firmante) se enfrentaron pues González firmó para hacer uso de la palabra y luego retirar la firma, felicitando a Desanti por la resolución.
Araya alegó que esto le cercenaba tiempo a los que se oponían verdaderamente a la apelación. Desanti dijo que no podía quitar el uso de la palabra pues sería censura previa.
Finalmente, la apelación se sometió a votación. Solo siete legisladores del Frente Amplio votaron a favor, otros 37 se inclinaron en contra, por lo que quedó rechazada.
Los frenteamplistas advirtieron que elevarán el caso ante la Sala Constitucional, al tiempo que una iniciativa del PUSC, firmada por ocho partidos políticos pretende establecer que las mociones de avocación ya no se puedan presentar solo con la firma de un legislador, sino con la firma de 10 o más de dos partidos distintos.
