San José, 03 feb (elmundo.cr) – Mientras la atención nacional se centra en la reñida lucha por llegar a la segunda ronda, un capítulo menos visible pero igualmente significativo de la elección presidencial se escribió en la parte baja de la papeleta. Trece partidos políticos, con propuestas y nombres que van desde “Esperanza Nacional” hasta “Aquí Costa Rica Manda”, han obtenido resultados marginales, sumando en conjunto menos votos que el décimo partido más votado de forma individual.
Los números son elocuentes. De acuerdo con los datos oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), estas trece candidaturas acumularon un total de 71,556 votos, lo que representa apenas un 2.91% del total de votos válidos. Este dato confirma una tendencia de concentración del voto en unas pocas opciones, dejando a un amplio abanico de partidos con una representación simbólica.
El podio de los últimos puestos
El partido que menos apoyo recibió fue Alianza Costa Rica Primero, con 1,419 votos (0.06%). Le siguen de cerca Aquí Costa Rica Manda (1,442 votos) y Esperanza y Libertad (1,550 votos), todos rondando la misma cifra mínima. Solo un partido de este grupo logró superar la barrera de los 20,000 votos: Unidos Podemos, que con 21,126 sufragios (0.86%) se convierte, irónicamente, en el “más votado” entre los que obtuvieron menos del 1%.
Un fenómeno de dispersión limitada
Para los analistas políticos, este fenómeno no es sorprendente, pero sí ilustrativo. “Estos resultados reflejan dos cosas: primero, el alto umbral de visibilidad y recursos necesario para competir en una elección nacional. Y segundo, que el electorado, en un contexto polarizado, opta por estrategias de ‘voto útil’ hacia las fuerzas con posibilidades reales, dejando poco espacio para opciones minoritarias o nuevas”
La suma de estos votos, aunque minoritaria, supera en algunos casos el margen de diferencia entre los candidatos que sí pasan a segunda vuelta o que disputan una curul legislativa, por lo que su existencia es un recordatorio de la pluralidad del espectro político costarricense, incluso en sus expresiones más pequeñas.
Así, mientras el país discute las grandes mayorías, estas trece candidaturas escriben una nota al pie en la historia electoral: la de las opciones que, pese a no lograr resonancia masiva, representan una porción del pensamiento político de una parte de la ciudadanía.