Crónica de un 1 de mayo caótico: Sin directorio juramentado, sin alianza y sin mensaje del Presidente

Rosibel Ramos (sentada) molesta por las actuaciones de Antonio Álvarez (de pie a su derecha). Junto a ellos, William Alvarado y Johnny Leiva. Foto: Luis Madrigal
Rosibel Ramos (sentada) molesta por las actuaciones de Antonio Álvarez (de pie a su derecha). Junto a ellos, William Alvarado y Johnny Leiva. Foto: Luis Madrigal

San José, 2 may (elmundo.cr) – El Directorio de la Asamblea Legislativa para el cuarto y último año de labores de los diputados del periodo 2014-2018 estará liderado por un diputado evangélico, gracias al pacto entre Liberación Nacional, el bloque cristiano y la actuación del Frente Amplio.

La sesión solemne del 1 de mayo fue todo menos eso. Siete horas fueron necesarias para que los diputados empezaran los procesos de votación para escoger el nuevo Directorio, previo a que sostuvieran, en total, 20 horas de negociaciones que al final resultaron completamente infructuosas en sus términos originales.

La Alianza Opositora, herida de muerte desde hace varios meses, murió definitivamente este lunes luego de que el Partido Liberación Nacional se repartiera el Directorio Legislativo con agrupaciones en su mayoría ajenas al pacto original, que permitió que en el 2015 la Presidencia la ocupara el socialcristiano Rafael Ortiz y en el 2016, lo hiciera el verdiblanco Antonio Álvarez.

De la alianza original, conformada por todas las agrupaciones menos por el Frente Amplio y el Partido Acción Ciudadana quedaron también ahora fuera el Movimiento Libertario y un bloque mayoritario de diputados de la Unidad Social Cristiana, así como el diputado Óscar López.

Las extensas conversaciones no prosperaron. Liberación no cedió en su condición de que el candidato de la Alianza no podía ser un legislador con aspiraciones presidenciales para el 2018, mientras que pedía además dos secretarias titulares. La Unidad por su parte, reclamaba la Presidencia del Congreso y la presidencia de algunas comisiones.

Liberación dijo que las pretensiones de los socialcristianos eran demasiado elevadas, si se comparaban con los votos que aportarían en las elecciones internas. Por ello, declinaron. Era el primer golpe para la alianza.

De seguido, los verdiblancos empezaron a presionar al bloque cristiano de que escogiera su agenda y su candidato presidencial. El problema con ellos giraba en torno en que debían seleccionar un legislador que reuniera la condición impuesta por el Partido Liberación Nacional y solamente Gonzalo Ramírez, cuya esposa es la vicealcaldesa de Johnny Araya en la Municipalidad de San José y por ende tiene un ligamen con Álvarez Desanti, cumplía el requisito.

Mario Redondo de Alianza Demócrata Cristiana abandonó las conversaciones desde un inicio. Acusó al PLN de imponer a Ramírez con esa condición y dijo que su agrupación no era ninguna “tureca” de nadie, por lo que durante las votaciones presentaría su nombre para todos los cargos.

Abelino Esquivel, compañero de Gonzalo Ramírez dejó en evidencia también que el bloque evangélico estaba molesto con algunas pretensiones del PLN, tales como dejarse la vicepresidencia, dos secretarías y la mayoría de las presidencias de comisiones legislativas.

Las horas pasaban y los encuentros continuaban. Integrantes de la Alianza Opositora empezaban a ver entonces hacia la candidatura de Ottón Solís, quien sostuvo encuentros con el Frente Amplio y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) allegado a la candidatura presidencial de Rodolfo Piza. Su reunión, al filo de la medianoche del domingo y madrugada del lunes dejaba entrever que se aproximaba un acuerdo.

Liberación al ver que había perdido el control de las negociaciones replanteó su estrategia. Convocó a su candidato Gonzalo Ramírez y decidió bajar sus aspiraciones a la vicepresidencia y una secretaría titular, para luego negociar el resto de puestos con los votos que hacían falta para obtener los 29 necesarios.

Llegó el lunes y los diputados estaban convocados a las 9:00 am para empezar la sesión solemne. Siete horas transcurrieron para que se diera la primera votación en medio del caos y ánimos elevados.

El PAC había perdido los votos para Ottón Solís por la indecisión del Frente Amplio y cuestionamientos sobre la agenda planteada; el PUSC al ver que sus cinco votos serían insuficientes para hacer Presidente a Solís, pidieron al PAC “exonerarlos” de la responsabilidad de tener que votar por él en la primera ronda, pese a que tan solo minutos antes en conferencia de prensa, habían anunciado su adhesión al oficialista.

Llegado el momento de la verdad, ningún candidato obtuvo los 29 votos en primera ronda. Los nueve postulantes recibieron al menos un voto, lo que les garantizaba ir a segunda ronda, de donde solo saldrían quienes tuvieran por lo menos 10 sufragios a su favor: Ottón Solís y Gonzalo Ramírez.

Para ese momento, los diputados fueron advertidos de dos cosas: votar por un candidato que no fuera Solís o Ramírez implicaría que el voto se anulara y se sumara al candidato con mayor cantidad de votos y que, si el conteo resultaba en un empate reiterado, la Presidencia del Congreso la decidiría la suerte.

Los resultados llegaron: Gonzalo Ramírez: 26 votos y Ottón Solís: 24 votos. Ninguno tenía los 29, sin embargo, el hecho de que estuvieran presentes los 57 diputados implicaba que había votos nulos o blancos, y así fue. La independiente Carmen Quesada recibió cuatro votos del bloque disidente, conformado por dos diputados del Frente Amplio y dos legisladores que renunciaron a sus agrupaciones: ella y Carlos Hernández del partido de izquierda. Gerardo Vargas Varela del Frente Amplio recibió dos votos: uno de él y el otro de la nueva jefa del Frente Amplio, Suray Carrillo; mientras que Mario Redondo votó por él mismo.

Los siete votos anulados hicieron la diferencia. Se sumaron a los 26 recibidos por Ramírez y en total alcanzó 33, quedando electo como Presidente del Primer Poder de la República.

El Frente Amplio tuvo en sus manos la oportunidad de evitar que Ramírez ganara, si hubiese dado sus cuatro votos al diputado Ottón Solís, junto con Carmen Quesada y Carlos Hernández.

Lo paradójico de la situación fue que el bloque de los disidentes dijo que no votaría por Gonzalo ya que lo calificaban como un “fundamentalista religioso”, pero su actuación al no votar por Ottón Solís hizo que Ramírez recibiera sus votos, resultando ganador.

Las redes sociales explotaron. Los diputados del Frente Amplio empezaron a publicar en sus redes explicaciones y excusas para lo que habían hecho, considerado desde ya como una traición a los principios del partido en materia de derechos humanos y reconocimiento a poblaciones discriminadas como lo es la gente sexualmente diversa.

Patricia Mora, diputada presidenta del Frente Amplio; Edgardo Araya, ahora exjefe de fracción; Francisco Camacho y José Ramírez publicaron un video conjunto donde mostraban su profundo malestar por lo que habían hecho el resto de sus compañeros, al votar indirectamente por Ramírez.

Gerardo Vargas Varela publicaba en su Facebook explicaciones y excusas para justificar su voto, sin embargo, los comentarios fueron casi en su totalidad en su contra. Inclusive, el propio secretario general del partido le señaló que él sabía que no votar por Solís implicaba votar por Ramírez.

“Leyendo todos los ataques y cosas que han dicho de mí, pregunto: ¿Dónde quedan mis derechos humanos?”, escribió en su Facebook.

Al ser las 10:00 am del 2 de mayo, ni Ligia Fallas, ni Jorge Arguedas ni Suray Carrillo del Frente Amplio han dado explicaciones a su militancia de su voto indirecto a favor del “fundamentalista religioso” que adversaban.

Tras la elección de Gonzalo Ramírez, la Cámara de Diputados se fue a otra hora de receso, para finiquitar las negociaciones para los otro cinco puestos. Liberación convocó entonces al bloque de los diputados disidentes y a los cristianos, quienes dieron sus votos a cambio de puestos en el directorio.

Silvia Sánchez del PLN quedaría electa en la vicepresidencia, sin embargo, una hora después la prensa publicaba que la legisladora no cumplía con el requisito constitucional de tener 30 años de edad y por ello, no podía ocupar el cargo ya que la presidencia y la vicepresidencia del Congreso forman parte de la línea de sucesión del Poder, en caso de que mueran o queden incapacitados el Presidente de la República y sus dos vicepresidentes, y por tanto, deben cumplir los mismos requisitos que ellos para poder ocupar esos puestos, entre ellos, el requisito de edad.

Previo al escándalo que desencadenó en un cierre risible para la sesión del 1 de mayo, la nueva Alianza se repartió el resto de puestos: la independiente Carmen Quesada obtuvo la primer secretaría titular, el liberacionista Michael Arce se dejó la segunda, la liberacionista Lorelly Trejos la primer secretaría suplente y el conservador Abelino Esquivel la segunda secretaría suplente.

Las felicitaciones al diputado Esquivel estaban en marcha cuando aparecieron los reportes de prensa alertando sobre la situación con la vicepresidenta electa. Antonio Álvarez anunció que la votación estaba viciada de nulidad, ya que la diputada electa no podía ostenar el cargo y por ello, convocó a una nueva elección. Ningún diputado apeló y se procedió a un receso.

Media hora después del campanazo, los diputados regresaron. Otto Guevara pidió la palabra por el orden, diciéndole a Álvarez que los votos recibidos por Silvia Sánchez eran nulos, más no toda la votación y por ello, dijo que esos sufragios debían sumarse a Natalia Díaz, la otra candidata más votada, quedando ella como la nueva vicepresidenta de la Asamblea Legislativa.

Rolando González del PLN habló de seguido, sin embargo, empezó a presentar una nueva candidatura a la vicepresidencia, cuyo nombre no pudo pronunciar, en vista de que los diputados empezaron a gritar para hacer un llamado al orden. La situación se había salido de control y las caras de molestia eran evidentes.

Álvarez dijo que él ya había dado por anulada la votación y que ningún diputado apeló, por lo que su decisión estaba en firme. Decretó un receso, pero 20 diputados del Frente Amplio, Acción Ciudadana, Movimiento Libertario y Unidad Social Cristiana abandonaron el salón a modo de protesta.

Natalia Díaz del partido libertario amenazó con llevar el caso a los estrados judiciales si no se le otorgan los votos a ella, alegando que no es responsable de que una de las candidatas no tuviera los requisitos para ocupar la vicepresidencia legislativa.

El Frente Amplio, Acción Ciudadana y el PUSC dijeron que su acto de retiro era a modo de solidaridad, y que lo harían de igual forma si la que se estuviese viendo afectada fuera la diputada Sánchez.

Pasado el plazo del receso dado por Álvarez, dio la indicación de reiniciar la sesión, sin embargo no había quórum dentro de la Cámara de Diputados, por lo que empezaron a correr los 5 minutos de tiempo establecidos en el Reglamento, para restituir los 38 legisladores presentes para continuar con la sesión.

Cumplidos los cinco minutos, se cerraron las puertas. Ninguno de los diputados que salió, ingreso al salón. Quedaban 37 diputados dentro, uno menos de los necesarios, por lo que la sesión no podía continuar. El secretario y presidente electo, Gonzalo Ramírez empezó a pasar lista para hacer el rebajo de la dieta a los congresistas que se fueron, quienes perderán alrededor de 150.000 colones por la sesión de este lunes.

De seguido, el bloque que protestó hizo una conferencia de prensa donde entre las voces de todos salían mensajes de respaldo a Díaz, así como señalamientos de que el Nuevo Directorio estaba empezando su primer día con el pie izquierdo. Concluida su conferencia, Antonio Álvarez tomó el podio.

El Presidente de la Asamblea Legislativa, cuya renuncia estaba prevista para este lunes una vez juramentara al nuevo Directorio del Congreso, dijo que lo correcto era anular por completo la votación, tras haberlo consultado con asesores legales ajenos a él.

Álvarez dijo que en el régimen costarricense lo correcto es que cuando hay diferencias de este tipo son los tribunales quienes determinan qué es lo que procede y señaló que de cada acto suyo que fue impugnado ante la Sala Constitucional, salió victorioso.

La sesión terminó entonces de forma abrupta pasadas las 10 de la noche, con una nueva convocatoria para este martes a las 3:00 pm, donde Álvarez dijo que procederá a escoger el nuevo vicepresidente legislativo y juramentar el directorio, momento en que se aplica su renuncia de acuerdo con la resolución del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).

De seguido, el nuevo directorio encabezado por Gonzalo Ramírez juramentará a Maureen Fallas Fallas, dos veces alcaldesa de San José por ser quien seguía en la lista de liberacionistas que aspiraron a una curul por la capital josefina en los comicios del 2014.

Por último, el discurso del Presidente de la República sigue pospuesto. Los diputados aprobaron una reforma que establece que el mismo se hará el día hábil siguiente a que el Directorio sea juramentado, por lo que sin ese directorio juramentado no hay renuncia de Antonio Álvarez, no hay designación de Maureen Fallas y tampoco, mensaje sobre el Estado Político de la República por parte del Mandatario.

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