San José, 02 may (elmundo.cr) – Costa Rica se consolida como uno de los destinos más costosos de América Latina, y no se trata de un fenómeno pasajero. Según un análisis reciente de Bloomberg Línea, detrás de los altos precios hay factores estructurales profundos que afectan tanto a turistas como a residentes.
Costos de producción elevados
Daniel Ortiz, economista y director de la firma de consultoría costarricense CEFSA, señala que el país opera con salarios más altos que el promedio regional, cargas sociales significativas y costos energéticos y logísticos superiores. A esto se suma el reducido tamaño del mercado interno, que limita las economías de escala y encarece los precios finales.
Un modelo económico que presiona al alza
El desarrollo de sectores de alto valor agregado —como dispositivos médicos y servicios empresariales— ha elevado los ingresos en ciertos segmentos de la población, pero también ha generado presión alcista en vivienda, servicios y comercio en general.
Poca competencia, precios sin presión a la baja
En varios sectores productivos existe alta concentración de mercado y escasa competencia, lo que reduce los incentivos para bajar precios. Las rigideces regulatorias y los impuestos indirectos agravan aún más esta situación.
La deflación no resuelve el problema de fondo
Aunque Costa Rica registró recientemente una inflación de -2,73%, Ortiz advierte que este dato responde principalmente a la apreciación del tipo de cambio y a la caída de precios de bienes importados. Los factores estructurales que encarecen la vida en el país permanecen intactos, por lo que el país sigue siendo caro en términos relativos frente a sus vecinos regionales.
Un fenómeno con múltiples raíces
Luis Vargas Montoya, investigador adjunto del Programa Estado de la Nación (PEN), identifica cuatro factores clave que alimentan el problema: alta dependencia de importaciones, desigualdad económica, la llegada sostenida de turistas y extranjeros con mayor poder adquisitivo, y debilidades regulatorias. Todos ellos contribuyen a sostener un nivel de precios elevado.
El colón fuerte y sus consecuencias
La apreciación del colón entre 2022 y 2026 —impulsada por inversión extranjera directa, exportaciones de alto valor, turismo y menores importaciones energéticas— ha incrementado el flujo de divisas al país. Sin embargo, según el economista Melizandro Quirós, especialista en mercados financieros e inmobiliarios, esta misma apreciación presiona a las empresas locales que tienen costos en colones pero reciben ingresos en dólares, amenazando su competitividad en un entorno global cada vez más exigente.