Guanacaste, 03 mar (elmundo.cr) – Bayer consolida en Guanacaste su Estación de Investigación y Desarrollo en semillas de algodón, integrando infraestructura especializada, digitalización agrícola y talento costarricense.
Como parte del fortalecimiento de su operación, la compañía sumó 31 hectáreas de nuevos ambientes protegidos con invernaderos y casas malla. Esta infraestructura se integra a las más de 300 hectáreas que se siembran cada año en La Palma de Abangares y Chomes de Puntarenas, donde se aplican herramientas de agricultura digital, mapeo hídrico y monitoreo agronómico, permitiendo la integración de datos en cada etapa del ciclo productivo.
La operación incluye además la planta de procesamiento ubicada en Cañas, donde se acondicionan más de 40 toneladas de semilla por año bajo rigurosos protocolos de calidad, bioseguridad y trazabilidad para su exportación a Estados Unidos. Esta planta es clave para asegurar que el trabajo realizado en campo cumpla con estrictos estándares internacionales antes de salir del país.
Detrás de este proyecto hay mano de obra calificada costarricense, profesionales en agronomía y biotecnología, así como técnicos de campo que viven en las mismas comunidades donde se desarrolla la actividad agrícola.
La Estación genera más de 50 empleos permanentes y más de 200 temporales en las distintas etapas del ciclo productivo, convirtiéndose en una fuente relevante de oportunidades en Guanacaste y Puntarenas.
Además de su aporte en empleo, la operación integra prácticas socioambientales. Desde 2017 mantiene de forma, ininterrumpida, los galardones del Programa Bandera Azul Ecológica en la categoría de Cambio Climático y, desde 2018, en Agropecuaria. Asimismo, desde 2022 la Estación es una operación Carbono Neutral, resultado de su gestión en eficiencia de recursos, reducción de emisiones y adaptación al clima.
De acuerdo con Adrián Vargas, gerente general de La Estación, este esfuerzo se alinea con el compromiso global de Bayer de promover una agricultura regenerativa que protege el suelo, optimiza el uso del agua, promueve la biodiversidad y fortalece la resiliencia de las fincas.
“Seguimos cultivando de forma responsable, generando valor para Costa Rica y para el planeta” finalizó Vargas.
Con casi tres décadas de trayectoria en el país, esta operación posiciona a Costa Rica como un actor clave dentro de la red global de investigación agrícola, demostrando que la innovación puede ir de la mano con el desarrollo local y la sostenibilidad.