San José, 28 ago (elmundo.cr) – El Décimo Informe Estado de la Educación 2025 concluye que Costa Rica perdió diez años de avances en materia educativa. La crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, sumada a la falta de medidas correctivas eficaces, ha generado un retroceso sustancial en los aprendizajes de lectura, matemáticas y ciencias. El informe subraya que los resultados de las pruebas nacionales e internacionales aplicadas en los últimos años confirman este estancamiento y, en algunos casos, un deterioro.
De acuerdo con el estudio, entre 2015 y 2023 la proporción de estudiantes con logros académicos suficientes en lectura y matemáticas cayó de manera sostenida. En secundaria, las tasas de aprobación no reflejan necesariamente aprendizajes sólidos, lo que provoca que un número creciente de estudiantes pase de nivel sin dominar contenidos esenciales. El informe señala que este fenómeno compromete el futuro académico y laboral de las nuevas generaciones.
El retroceso no solo es cuantitativo, sino también cualitativo. Las deficiencias se acentúan en poblaciones vulnerables, especialmente estudiantes de zonas rurales, indígenas y aquellos provenientes de hogares de menores ingresos. Esta situación genera un círculo de desigualdad que, según el informe, “se profundiza con cada año que pasa sin reformas estructurales”.
El documento también advierte sobre los efectos sociales y económicos de este rezago: una fuerza laboral con menos habilidades, menor competitividad en la economía global y el riesgo de perpetuar ciclos de pobreza. Por ello, el informe plantea la urgencia de invertir en programas de recuperación de aprendizajes, acompañamiento docente y políticas que reduzcan las brechas entre regiones.
En conclusión, la advertencia es clara: Costa Rica enfrenta un retroceso de una década en educación, y sin acciones inmediatas el país corre el riesgo de hipotecar su futuro.