
San José, 31 may (elmundo.cr) – El Gobierno de Costa Rica, representado por el Canciller Manuel González calificó de “vergonzosa” la lentitud con la que la Organización de Estados Americanos (OEA) ha abordado el tema de la crisis económica, social y política que vive Venezuela.
Así lo manifestó González durante la reunión de cancilleres de los países miembros de la OEA este miércoles.
“Han transcurrido treinta y cinco días desde que fue propuesto este encuentro. Nuestra lentitud es evidente y hasta vergonzosa, especialmente ante situaciones como las que hemos atestiguado”, dijo el representante costarricense ante el resto de Cancilleres al momento de su intervención.
El Canciller González recordó que en Venezuela ya hay, en 60 días, la misma cantidad de muertos, además de civiles procesados por tribunales militares, crisis humanitaria y el colapso económico.
“La crisis venezolana es una crisis del hemisferio y tiene rostro humano. Por eso, la suerte de la democracia en Venezuela nos incumbe y obliga a todos los Estados que conformamos esta Organización. Sí, a los Estados, que en el seno del Consejo Permanente o de la Asamblea General, estamos llamados a adoptar acuerdos y mandatos, a actuar con responsabilidad y coherencia, y no ser indiferentes ni complacientes”, dijo González.
El Canciller de Costa Rica recordó que ya en el año 2002, la OEA aplicó la Carta Democrática Interamericana a Venezuela y en esa ocasión, no se le calificó como “injerencia” ni tampoco de “intervencionismo”.
La aplicación de la Carta Interamericana a una Nación miembro de la OEA, implica que el resto de países integrantes de ese organismo declaran que existe un rompimiento del orden constitucional, que impide al país implicado seguir formando parte de la Organización.
“Esa Carta es una herramienta de diplomacia preventiva, no un instrumento punitivo, por lo que no hay que tenerle miedo. Forma parte inexorable del Sistema Interamericano que debemos promover, proteger, defender y cumplir con absoluta convicción y rigurosidad”, dijo el Ministro de Relaciones Exteriores.
De seguido, González afirmó que la supervivencia del Sistema Interamericano depende de la voluntad política de los integrantes de la OEA. “Voluntad política para reconocer –en primer lugar- que Venezuela enfrenta una crisis sistémica y estructural. Voluntad política para actuar; sí, para actuar al unísono y sin vacilaciones, llamando sin temor las cosas por su nombre, para unir y coadyuvar a ese país a salir del estancamiento y la polarización”.
Asimismo, manifestó que restaurar la democracia, el Estado de Derecho y la gobernanza económica responsable en Venezuela, no será una tarea fácil; pero tampoco imposible.
“Podemos discutir sobre posibles soluciones. Sin embargo, estamos claros en que la situación actual de la República Bolivariana de Venezuela no se resolverá con la denuncia por ese país de la Carta fundacional de esta Organización; o quebrantando su propia institucionalidad; o despojando a la Asamblea Nacional de sus facultades constitucionales; o acallando o reprimiendo las voces críticas de periodistas, estudiantes, representantes de la sociedad civil, defensores de derechos humanos y representantes de la oposición; o bloqueando señales de medios de comunicación o clausurándolos; o evitando la supervisión internacional de elecciones ni posponiéndolas; o evitando el ingreso de relatores de libertad de prensa y expresión”, dijo.

Y agregó: “Tampoco se solucionará militarizando el conflicto, otorgándole armas de fuego a civiles, ni con arrestos arbitrarios o sentenciando personas con criterios políticos, ni deteriorando el aparato productivo con expropiaciones y restricciones al sector privado, ni inhabilitando a políticos opositores a participar en futuras elecciones, ni acusando de intervencionismo a la legítima preocupación de los Estados sobre los hechos de los que hemos sido testigos”.
González manifestó a nombre de Costa Rica el pedido a un llamado a la paz y a la concreción de un acuerdo nacional, incluyente, viable y negociado, en el que todos los actores políticos, sociales y económicos de ese país, trabajen sin pausa y de inmediato, para devolverle la estabilidad, la tranquilidad y la esperanza a su pueblo.
“El diálogo sereno debe dar como resultado concreto un acuerdo que se cumpla y sea verificable”, acotó.
Costa Rica se ofreció a trabajar conjuntamente, en las áreas que sean necesarias para procurar acuerdos, bajo principios de buena fe y transparencia. “También instamos a los diferentes grupos de la oposición a discutir y negociar ese acuerdo nacional que tanto demanda la población venezolana”.
Por otro lado, Costa Rica pidió no convocar a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, pues la misma podría estar “viciada”, al tiempo que reiteró el llamado a un nuevo proceso de diálogo y negociación.
“Costa Rica promueve la constancia, la disciplina y el espíritu inquebrantable de los demócratas. Es la hora entonces de que respondamos, con convicción, sin perder el sentido de oportunidad y de urgencia, al reto que tenemos ante nosotros”, manifestó el Canciller.
Y continuó diciendo: “Estamos frente a una gravísima situación que continúa empeorando y que merece que trabajemos con celeridad y voluntad política firme”.
Manuel González concluyó la intervención de Costa Rica afirmando que si la OEA no adopta una declaración clara y pragmática, lo que lamentaría; reitera su solidaridad con el pueblo venezolano.
“No están solos y no los abandonaremos. Continuaremos luchando en una pronta solución a la crisis”, finalizó.