Consejo Superior de Educación pide al MEP un informe sobre pruebas FARO

Hand completing a multiple choice exam.

San José, 16 nov (elmundo.cr) – El Consejo Superior de Educación manifestaron su posición ante la forma en la que se aplicaron las pruebas FARO y las consultas que se realizaron en estas sobre la condición de vivienda, el apoyo de sus familias, las herramientas tecnológicas usadas por sus docentes, entre otros.

Indicaron estar disconformes con la forma en que dichas pruebas fueron planeadas, diseñadas y aplicadas a estudiantes de quinto año de primaria durante la semana pasada y demandan al Ministerio de Educación Pública tanto “una explicación detallada de lo ocurrido como la necesaria rendición de cuentas para que se sienten las responsabilidades del caso”.

Según indicaron en febrero del 2019 aprobaron la transformación de las pruebas de bachillerato en una nueva propuesta de evaluación de los aprendizajes, conocido como de Fortalecimiento de Aprendizajes para la Renovación de Oportunidades, (Pruebas FARO), que se aplicarían al final de la primaria y al final de la secundaria.

El objetivo de esta nueva propuesta evaluativa descansaba, principalmente, en adecuar las pruebas nacionales de desempeño educativo a las reformas curriculares que se habían venido implementando en el Ministerio de Educación, alejándose de la mera comprobación de conocimientos recordados y centrándose más bien en evaluar el desarrollo de competencias a partir de los aprendizajes logrados.

“Esta transformación sigue las tendencias más modernas de la evaluación educativa, pero, por supuesto, debe ser aplicada en forma adecuada, aplicación que es responsabilidad del Ministerio de Educación”, agregaron.

Explicaron que “al igual que se acostumbra en distintas pruebas internacionales, con la aprobación de las pruebas FARO se contempló la aplicación de un cuestionario de factores de contexto asociados al rendimiento del estudiante”. El objetivo de este tipo de cuestionario de contexto es el de identificar los distintos factores que inciden en el mayor o menor logro educativo, para así poder modificar y ajustar las políticas y prácticas educativas y de apoyo a los estudiantes, para optimizar el logro de los aprendizajes; sin embargo recalcaron que “esto es algo que tiene pleno sentido educativo, pero debía ejecutarse en forma razonable y, sobre todo, sensible”.

Reiteraron “que los instrumentos de evaluación de los aprendizajes constituyen una herramienta fundamental para garantizar tanto la calidad como la equidad de los logros de aprendizaje en nuestro sistema educativo. Un correcto diseño y aplicación de las herramientas evaluativas es vital para identificar las fortalezas y debilidades del sistema educativo, para conocer los factores que tienen mayor incidencia en los procesos de aprendizaje, y para generar tanto los procesos educativos como los incentivos adecuados para todos los participantes en el proceso educativo”.

Además, manifestaron que la forma en que se diseñó y realizó esta primera aplicación de las pruebas FARO a estudiantes de quinto año de primaria “resulta completamente impropia e inaceptable, tanto por la duración de la prueba en sí como por la complejidad y el tipo de las preguntas realizadas”.

“En particular, resulta evidente que las preguntas de contexto aplicadas no solo fueron excesivas, sino totalmente inapropiadas, abusivas y muy insensibles para estudiantes que rondan los diez años de edad; en ese sentido, consideramos que los instrumentos de factores asociados aplicados no cumplían con los requisitos de confiabilidad y validez indispensables en cualquier prueba, y más bien evidencian un abuso de la razonabilidad y la proporcionalidad, especialmente pensando que se trata de estudiantes de quinto año de primaria”, añadieron.

Asimismo, aseveraron que “las preguntas aplicadas se apartaron de los parámetros definidos en el Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes y fueron muy distintas al tipo de preguntas de contexto presentadas por el Ministerio ante este Consejo, como ejemplo de lo que se aplicaría, y también fueron distintas a las preguntas aplicadas en el pilotaje en el 2019”.

Desde el Consejo Superior de Educación recalcaron que “resulta imperativo identificar los errores de acción y omisión cometidos al diseñar, revisar, probar y aplicar las pruebas, para sentar responsabilidades y garantizar que estos problemas nunca se repitan”.

Por lo anterior solicitaron al Ministerio de Educación Pública “un informe dentro de los siguientes 15 días naturales, sobre lo acontecido en esta primera aplicación de las pruebas FARO y factores de contexto asociados al rendimiento del estudiante, en el que se identifiquen rigurosamente los problemas que nos ocupan, incluyendo también los procesos de contratación y costos y se sienten las responsabilidades del caso y se garantice, tanto al Consejo como a la comunidad educativa nacional, que esto no volverá a repetirse”.

Concluyeron pidiendo al MEP “que suspenda la aplicación de la herramienta de factores asociados en la aplicación de las pruebas FARO a los estudiantes de secundaria”.

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