Como una habitación móvil: la revolución llega al interior del coche

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Alexandre Malval, director de diseño de Citroën, coincidió en que el coche autónomo cambiará por completo el enfoque de automotrices y clientes. Crédito: Frank Rumpenhorst / dpa-tmn

Por Falk Zielke (dpa)

El interior de los coches afronta una revolución. Los fabricantes que mostraron sus apuestas de futuro en el Salón del Automóvil de Fráncfort (IAA) coincidieron en que la cabina se irá pareciendo cada vez más a una sala de estar: cómoda, elegante y entretenida.

Es la consecuencia natural de la evolución tecnológica: el navegador o el asistente para estacionar fueron quitando trabajo al conductor. En breve, el coche autonómo sólo exigirá sentarse y dejarse llevar. El equipamiento del vehículo será uno de los primeros en notarlo.

“El interior de los coches cambiará en los próximos diez o 20 años más que en los últimos 100”, aventuró en Fráncfort Han Hendricks. El experto del fabricante de paneles e interiores Yanfeng apuntó la misma causa: la creciente automatización del manejo.

Alexandre Malval, director de diseño de Citroën, coincidió en que el coche autónomo cambiará por completo el enfoque de automotrices y clientes: “En el futuro ya no importará tanto el rendimiento. La búsqueda de confort tendrá un papel cada vez más importante”.

Para tener una idea de qué aspecto podría tener el interior del futuro, bastó con pegar una mirada a los prototipos de cabina diseñados por el fabricante Faurecia y expuestos en el IAA.

Junto con la gran pantalla táctil ubicada en una consola central, lo que llamó más la atención fue la elección de materiales novedosos. Si alguien pensaba que la madera representaba la opción más elegante, Faurecia sorprendió con pizarra, granito o esmalte.

“Los elementos decorativos pasarán a cumplir una función”, pronosticó Andreas Wlasak, vicedirector creativo de la marca. Lo ejemplificó también el nuevo Alfa Romeo Giulia: al apagar la pantalla táctil central, el tablero diseñado por Faurecia se convierte en una superficie negra brillante y lisa, como un objeto decorativo.

Las cosas cambiarán aun más con la previsible implementación del coche autonómo. El conductor será pasajero y, en lugar de concentrarse en la calle, “podrá dedicarse a responder mails o leer el diario”, ilustró Han Hendriks.

Yanfeng imaginó ese futuro con su coche prototipo ID16, exhibido en Fráncfort. El modelo mostró todas las innovaciones concebibles hoy, como grandes pantallas para cada función o barras de luces LED ocultas que aportan el ambiente apropiado a cada situación.

La consola central ofrece un gran espacio de almacenamiento con compartimentos individuales y personalizables. En la parte inferior se oculta una nevera que puede abrirse hacia delante o hacia atrás.

Pero lo más impactante llega cuando se activa el modo de piloto automático. El volante se repliega entonces lentamente dentro del tablero y el asiento del conductor se desplaza hacia atrás y se reclina.

La parte superior de la consola tiene una mesa plegable con espacio para sostener, por ejemplo, una computadora portátil. “Así puedo ir respondiendo mails al ir al trabajo y ganar algo de tiempo”, se entusiasmó Hendriks.

Faurecia subió la apuesta con un asiento que incluye sensores capaces de medir las funciones vitales del ocupante. La frecuencia cardíaca y la respiración permiten al sistema reconocer cómo se encuentra el conductor.

“Si el sistema detecta que el conductor está stressado, por ejemplo, activa una función de masajes integrada en el asiento”, contó Geoffroy de Grandmaison, director de marketing. Mientras tanto, el asiento libera aire frío como un refresco adicional. Todo un lujo para que el conductor del futuro se sienta como en el salón de casa.

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