Heredia, 17 oct (elmundo.cr) – Una reciente investigación de la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (UNA) reveló que el hábitat de los cocodrilos en el río Grande de Tárcoles se encuentra bajo una fuerte presión, con una disponibilidad de espacios óptimos sumamente limitada y fragmentada.
El estudio, desarrollado por Amanda Bogantes Barrelier como parte de su licenciatura, determinó que el 86,41 % del territorio analizado presenta una idoneidad media o baja para la supervivencia de la especie. Solo el 12,52 % del área evaluada cuenta con una condición alta, mientras que apenas un 0,25 % se clasifica como muy alta.
“Se puede afirmar que hay vulnerabilidad potencial del hábitat”, explicó Bogantes, quien enfatizó que, aunque el estudio no contabilizó individuos ni evaluó tasas de mortalidad, los resultados evidencian una escasez crítica de sitios adecuados para la anidación y el refugio de crías.
El análisis se centró en un tramo de 5,48 km² del sector inferior del río, desde aguas arriba del puente sobre la ruta 34 hasta la desembocadura. Mediante el uso de imágenes aéreas de alta resolución y sistemas de información geográfica, la investigadora identificó que las zonas más favorables para las “guarderías” de cocodrilos dependen de pequeños parches de vegetación ribereña que carecen de conectividad.
La investigación señala que esta situación se agrava debido a la alta presión antrópica. Actividades como la agricultura, los asentamientos humanos, la infraestructura y la extracción minera se desarrollan en las proximidades de las pocas áreas aptas. Incluso, sectores con mayor idoneidad coinciden con la franja de protección de 50 metros establecida por la Ley Forestal, donde se han detectado distintos usos humanos.
“Las áreas de mayor idoneidad están muy escasas, muy restringidas y espacialmente coinciden con sectores que están sometidos a una alta presión antrópica”, señaló la experta.
Bogantes advirtió que la pérdida de estos sitios podría comprometer funciones esenciales para la especie: “Si los cocodrilos pierden áreas adecuadas para anidar y refugiar a sus crías, su reproducción y supervivencia podrían verse comprometidas”.
El estudio busca servir como base técnica para orientar futuras decisiones de conservación, restauración y regulación del uso del suelo, además de ofrecer herramientas para prevenir conflictos entre la población humana y los reptiles en una de las zonas donde históricamente se han registrado mayores avistamientos en el país.