
Por Christiane Loell (dpa)
Desde niño se entusiasmó por la naturaleza. Se interesaba por las piedras, los caracoles y los escarabajos. Cuando tenía 21 años, le ofrecieron acompañar al capitán Robert Fitz Roy en un viaje expedicionario alrededor del mundo a bordo del velero HMS Beagle.
Darwin reunió en el viaje todo lo que encontraba interesante: plantas, insectos, plumas y huevos de aves. Como era un cazador entusiasta, también mató a más de un animal para llevarse piel y huesos a fin de estudiarlos en detalle. Todo lo apuntaba en un detallado diario de viaje.

La expedición lo llevó a las costas de Sudamérica, primero de Brasil y Argentina, donde estudió a los ñandúes y recolectó restos del gliptodonte, el gigantesco antecesor del armadillo (mulita) actual. Luego pasó por Chile, donde vivió un terremoto. Esta experiencia, más que asustarlo, motivó a Darwin a estudiar cómo estos fenómenos modificaban el relieve de la Tierra.
Al cruzar el océano Pacífico, la expedición recaló en las Islas Galápagos, que pertenecen a Ecuador. Allí Darwin se encontró con tortugas gigantes, iguanas de diversos colores y asombrosas formas, y con los pinzones, unas pequeñas aves que variaban la forma de sus picos según la isla en la que vivían. Años más tarde a estos pájaros se les llamó pinzones de Darwin, en homenaje al investigador.
Después de cinco años de navegar por el mundo, regresó a casa. Durante los veinte años siguientes se dedicó a estudiar todo el material que había traído, en constante consulta e intercambio con otros investigadores.
Finalmente llegó a una conclusión, cuya publicación le dio fama mundial: las diversas especies animales pueden tener antepasados comunes. Es lo que se denomina hoy la teoría de la evolución. Los seres vivos cambian, mutan, y los cambios más apropiados para asegurar que una especie sobreviva en la naturaleza son los que finalmente perduran en el tiempo.
¿Qué es la teoría de la evolución?

Quito (dpa) – Cuando se habla de la evolución de las especies se menciona con frecuencia un nombre: Charles Darwin. Este investigador británico, que vivió hace más de 150 años, tenía una idea: creía que diversas especies animales podían provenir de un antepasado común.
Darwin dio la vuelta al mundo a bordo de un velero. Fue un viaje de cinco años. Su misión era recolectar todo lo permitiera conocer la flora y fauna de regiones lejanas de su país, Inglaterra. De las Islas Galápagos trajo plantas, insectos, plumas y huevos de aves, lagartos extraños y tortugas gigantes.
De vuelta en su país se dedicó a observar con tranquilidad y tiempo su colección. También consultó a otros naturalistas, leía sus escritos e intercambiaba piezas de sus colecciones con ellos.
Más de 20 años después de haber retornado del viaje publicó el trabajo que lo hizo mundialmente célebre: «El origen de las especies». En ese libro expuso su teoría acerca del origen en un antepasado común de especies animales diversas. Es la llamada teoría de la evolución.