
San José. 10 feb. (elmundo.cr) – “Nos encontramos en una de las fases de mayor actividad de lanzamiento de cenizas del volcán Turrialba, la cual se puede prolongar por varios días”, informó el vulcanólogo Guillermo Alvarado, coordinador del área de Amenazas y Auscultación Sísmica y Volcánica del ICE, y miembro de la Red Sismológica Nacional UCR-ICE (RSN).
Detalló que las nubes recientes han alcanzado alturas de 1,2 km sobre el nivel del cráter, tras recordar que el Turrialba está dentro del grupo de volcanes a nivel mundial (15%), cuyo periodo eruptivo se extiende por varios años.
Precisamente, varios grupos de investigadores nacionales, en coordinación con expertos italianos y estadounidenses, están estudiando su actividad eruptiva, así como el impacto que tiene en las poblaciones, agricultura, ganadería y en la operación de los aeropuertos.
Desde el 3 de enero del presente año, el volcán Turrialba volvió a emitir ceniza después de un periodo de calma relativa presente desde el 7 de diciembre de 2015.
El fin de semana anterior presentó de nuevo expulsión de ceniza, la cual ha continuado con caída variable en función de la dirección predominante de los vientos, explicó Alvarado.
Estas erupciones del Turrialba son producto del contacto entre el magma ascendiendo a través de ramificaciones, que al toparse con mantos acuíferos subterráneos produce de manera explosiva gran cantidad de material fino (cenizas) y bloques que caen en las periferias del cráter.
Aunque el Turrialba comenzó a manifestar signos de reactivación desde mediados de 1996, no fue sino hasta enero de 2010 cuando entró en actividad eruptiva. Sin embargo, las erupciones eran infrecuentes, hasta que el 29 de octubre del 2014, inició un período más activo, que se extiende hasta el presente.
Alvarado recordó a la población respetar el anillo de restricción de los 2 km del volcán, en el sentido de no efectuar ascensos, dado que está prohibida la entrada al Parque Nacional Volcán Turrialba.
Si se intensifica la actividad, se recomienda protección con mascarillas, en particular a aquellas personas asmáticas, mayores de edad o niños, y respetar como mínimo un círculo de 5 km, según lo determinen las autoridades competentes.
Como parte de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE), el ICE, a través del Área de Sismología y Vulcanología y el Centro Coordinador de Operaciones de Emergencia (CCOE-ICE), mantiene estrecha vigilancia y seguimiento de la actividad eruptiva. Esta labor se realiza en coordinación conla Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), OVSICORI, Instituto Meteorológico Nacional, Laboratorio de Química de la Atmósfera de la UNA y Parque Nacional Volcán Turrialba.
Dichas instituciones cuentan con equipo de vigilancia volcánica (estaciones sismológicas, estaciones de deformación del terreno, medidores de gases volcánicos, cámaras de observación normal y térmicas).
En el lugar, el ICE da mantenimiento a las torres que le dan servicio a más de medio millón de personas y una decena de instituciones del país.