San José, 18 feb (elmundo.cr) – Representantes del sector forestal, autoridades públicas, academia y productores participaron en el segundo taller de validación de resultados del proyecto de fortalecimiento de la cadena de valor forestal, una iniciativa desarrollada con el respaldo de la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) y financiada con fondos del Gobierno de Japón.
El encuentro permitió consolidar hallazgos técnicos y definir acciones concretas para cosechar de manera más eficiente el recurso forestal del país.
Durante la actividad se presentaron los resultados del diagnóstico nacional de disponibilidad de madera y capacidad instalada, cuyo propósito fue identificar de dónde podrá obtenerse materia prima en el futuro y cómo organizar esas fuentes para impulsar la producción de madera y sus derivados.
El estudio determinó que la mayor disponibilidad actual se encuentra en bosques naturales, principalmente primarios, aunque también se identificaron oportunidades en bosques secundarios, plantaciones forestales y terrenos de uso agropecuario.
“El país tiene recurso forestal, pero necesitábamos ordenar cómo aprovecharlo mejor. Esta propuesta se trata de gestionar, con avenencia, lo que ya existe y facilitar que el productor pueda generar ingresos de manera responsable”, señaló Natalia Chacón Cid, directora ejecutiva de la Cámara Forestal Madera e Industria.
El análisis evidenció, además, que alrededor de 20 especies concentraron históricamente más del 80% de la materia prima aprovechada, lo que permitiría enfocar esfuerzos técnicos, de investigación y normativos sin necesidad de intervenir la totalidad de las más de 200 especies presentes en los bosques nacionales. Las zonas con mayor actividad en planes de manejo se ubicaron en la Región Norte, el Caribe y sectores de la Zona Sur.
Uno de los puntos centrales del taller fue la revisión de los trámites y procesos regulatorios para acceder al recurso. Aunque la madera esté disponible en una finca o bajo un plan de manejo aprobado, los procedimientos administrativos pueden convertirse en una barrera.
El equipo técnico identificó acciones inmediatas y otras de mediano plazo que podrían impulsarse mediante ajustes reglamentarios, directrices o decisiones políticas que agilicen procesos sin debilitar los controles ambientales.
El proyecto contó con el acompañamiento del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), la Oficina Nacional Forestal (ONF), la academia y aliados de cooperación internacional, entre ellos Luxemburgo, que ha apoyado procesos vinculados con la identificación de nichos de mercado y oportunidades en construcción con madera.
Tras esta etapa de validación, el equipo avanzará en la consolidación de informes finales y el planteamiento de incentivos que podrían incluir asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades e incluso herramientas fiscales que estimulen la actividad.
Con estos resultados, el sector forestal dejó planteada una hoja de ruta que busca equilibrar conservación y producción responsable, y convertir una parte significativa del territorio nacional en una fuente activa de desarrollo económico y bienestar rural.