San José, 25 ago (elmundo.cr) – El Banco Central de Costa Rica (BCCR) emitió la directriz de que todas las tarjetas de débito y crédito que se encuentran en circulación deberán ser reemplazadas.
La medida lo que busca es que los nuevos plásticos tengan un chip para almacenar y encriptar la información del usuario.
Aunque el BCCR estableció el 1 de enero de 2016 como la fecha para iniciar el cambio, el 95% de las entidades afiliadas a la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) ya inició el proceso.
El vocero de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC) José Ignacio Cordero, indicó que “el sistema con banda magnética resultó vulnerable ante la habilidad de los delincuentes, que han desarrollado tecnología para leer el número de tarjeta con el objetivo de clonarla (skimming). El chip, por el contrario, ofrece una encriptación dinámica; es decir, guarda los datos codificados y emite un código diferente en cada transacción que se hace. Esto permite mejorar la seguridad en las transacciones, ofreciéndoles mayor tranquilidad y confianza a los clientes al usar sus tarjetas”.
El chip no sustituirá las actuales bandas magnéticas, sino que ahora se contará con ambos sistemas, esto en razón de que en algunos países no aceptan el chip, de manera que el usuario no tenga problemas para usar su tarjeta en el extranjero.
Según datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), en el país están en circulación más de 7 millones de tarjetas, tanto de débito como de crédito, y todas deben ser sustituidas.
“Cada banco es responsable de establecer su propio plan de trabajo, por eso de manera responsable, incluso antes del plazo establecido por el BCCR, la mayoría ya comenzó con la sustitución, tanto para entregar las tarjetas de los nuevos clientes, que ya deben contar con el chip, como para cambiar las que están en circulación, esto pese a que no se estableció una fecha para concluir el proceso”, agregó Cordero.
Cada banco eligirá el mecanismo para realizar el cambio; por ejemplo, puede ser ante la necesidad de una reposición, por renovación o porque se establezca contacto con el cliente, esto en caso de que no se presente por alguna de las opciones anteriores, ya que el proceso caducará y todos los clientes deben cambiar el plástico.
Según el reglamento del BCCR, los plásticos también deberán contar con el dispositivo contactless, una forma adicional de pago que permite efectuar la transacción sin tener que deslizar la tarjeta por el datáfono. Es un servicio que hace las transacciones más ágiles y rápidas, lo que resulta clave para ciertas industrias como restaurantes de comida rápida, transporte público, entre otros.
Para poder realizar las transacciones con chip y contactless se requiere un datáfono particular, por eso igualmente deberá existir un plan de migración de datáfonos, según negocio; por ejemplo más del 80% del total del parque de terminales de punto de venta de CREDOMATIC ya han sido migradas a esta nueva tecnología.
“Dar mayor seguridad y agilidad en los pagos, mayor aceptación de las tarjetas en otras industrias, dada la facilidad de uso del contactless, definitivamente contribuirá para que los clientes usen más el dinero plástico. Estos desarrollos permiten hacer pagos o retiros más seguros y más rápidos, dándole al consumidor más confianza y seguridad en su transacción. Sin lugar a dudas, el facilitar el uso de tarjetas reducirá el efectivo en circulación”, concluyó Cordero.