Asamblea Legislativa 2026 marcará un giro: desaparecen tres partidos y emerge con fuerza Pueblo Soberano

San José, 03 feb (elmundo.cr) – La próxima Asamblea Legislativa 2026–2030 evidenciará un profundo reordenamiento del mapa político costarricense, tras la salida de varias fuerzas que integraron el Congreso saliente y el ascenso de una nueva mayoría encabezada por Pueblo Soberano.

En el periodo legislativo actual, la Asamblea está conformada por seis partidos: Liberación Nacional (PLN), Progreso Social Democrático (PPSD), Unidad Social Cristiana (PUSC), Nueva República (PNR), Liberal Progresista (PLP) y Frente Amplio (FA). Sin embargo, los resultados de las elecciones nacionales de 2026 dejan fuera del Congreso a Progreso Social Democrático, Nueva República y Liberal Progresista, agrupaciones que no lograron el respaldo electoral necesario para mantener representación parlamentaria.

El mayor golpe lo recibe el Partido Progreso Social Democrático, al no obtener diputaciones. A este retroceso se suma la salida de Nueva República y del Partido Liberal Progresista, ambos con presencia activa en debates clave durante el periodo anterior.

Pueblo Soberano irrumpe como nueva fuerza dominante

En contraste, Pueblo Soberano irrumpe con fuerza y se consolida como la principal bancada legislativa, marcando un punto de inflexión en la correlación de fuerzas políticas. Su desempeño electoral le permite asumir un rol protagónico en la conformación del Directorio Legislativo y en la agenda parlamentaria de los próximos cuatro años.

Junto a Pueblo Soberano, Liberación Nacional, Frente Amplio y Unidad Social Cristiana logran mantenerse como fuerzas con representación en el nuevo Congreso, aunque en un escenario claramente distinto, caracterizado por una mayor concentración del poder legislativo y una oposición obligada a redefinir sus estrategias de control político y negociación.

Nuevo equilibrio y desafíos democráticos

El reacomodo legislativo plantea desafíos importantes para la institucionalidad democrática. La desaparición de varias bancadas reduce la fragmentación que caracterizó al Congreso anterior, pero también incrementa el peso de las mayorías, lo que exigirá un ejercicio responsable del poder y una oposición vigilante.

El Congreso que asumirá en mayo próximo será uno de los más distintos de las últimas décadas, reflejando un electorado en constante transformación y una ciudadanía que volvió a reconfigurar el tablero político nacional.

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