San José, 05 feb (elmundo.cr) – La diputada de Liberación Nacional, Andrea Álvarez, reconoció la labor del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en las elecciones nacionales del domingo pasado.
Álvarez señaló que “estoy completamente segura que el resultado que se nos informó por parte del Tribunal es la voluntad de este país y es la continuidad del oficialismo, y estoy segura que la forma en que el Tribunal Supremo de Elecciones manejó todo el proceso es con transparencia y los más altos valores cívicos y éticos, y por lo tanto seguiré defendiendo esa institución”.
“En este momento tenemos un país prácticamente dividido en dos, y más bien lo que requerimos es ir hacia más unión, más respeto, incluso hasta reconciliación. En los últimos días de la campaña debo confesarles que algo que me emocionó mucho era ver a varias candidaturas de oposición encontrando lo que los unía, y veíamos conversando a varias candidaturas de oposición que ideológicamente no podrían estar en polos tan distintos, y aún así sentándose a hablar de los mínimos que compartían. Eso me emocionó, porque siento que eso es este país, y que puede haber confrontaciones políticas duras de ideas, pero que siempre debe haber una decencia y un respeto a la humanidad de la otra persona que es mi adversaria”, aseguró.
La diputada recalcó que “eso lo vi en la oposición en los últimos días de la campaña, y quiero que esa sea la tónica con mucho respeto a quienes van a venir ahora a ostentar las diputaciones, que sea la tónica de que se mantengan unidos más allá de las visiones ideológicas. Pero también por hoy quiero permitirme pensar que esa unión que vi desde la oposición y admiré, puede también trasladarse a una unión con el oficialismo”.
“No quiero ser ingenua en pensar que eso es posible, porque como les digo, estamos en un contexto en el cual nuestro país está prácticamente dividido en dos. Ahora, a partir de mayo del 2026, la nueva presidenta tiene la oportunidad, si ella quiere ser un continuismo, pero tiene la oportunidad de marcar ciertos cambios, y de que donde antes hubo persecución a los adversarios políticos y a personas funcionarias, ahora haya conversación y respeto a la otra persona”, manifestó.
“Que donde hubo intentos de borrar la historia de nuestro país, que aunque tiene mucho por mejorar, tiene mucho por honrar, ahora lo que se busca es honrar lo bueno y profundizar lo que aún falta de lo bueno que se había hecho. Y que donde en otro momento hubo ataques a los disidentes, ataques a la prensa, ataques a la libertad de expresión, ahora más bien haya un profundo respeto por escuchar a quienes opinan distinto, porque parte de construir un buen país es escuchar a quienes opinan distinto”, agregó.
Álvarez recalcó que “si bien es cierto, el país definió la continuidad, esto marca una oportunidad para repensar realmente con qué se quiere continuar, con qué se quiere romper y de qué forma se quiere gobernar. Porque, a ver, los temas de forma no son meramente de forma, al final la forma termina influenciando el fondo, y si la forma es de diálogo y respeto, el fondo realmente puede ser algo muy positivo”.
“La nueva presidenta electa es, además, una hija de la Segunda República, pudo estudiar en una educación de alta calidad, estudiar en una educación pública, donde estoy segura que buena parte de su pensamiento crítico fue cultivado, tanto como en mi caso lo fue, hija de la Segunda República, en la cual pudo empezar como servidora pública y ahora avanzar hasta ocupar la máxima jerarquía de este país”, recordó.
Álvarez señaló que “mi llamado sería, dado que fue hija de la Segunda República, cómo hacer para que otras personas que no tuvieron acceso a esas oportunidades las tengan y que ese sea el norte. Como país, persisten múltiples desafíos. En esta Asamblea Legislativa, en estos cuatro años, hemos tratado y hemos avanzado en esos desafíos, pero siempre queda una agenda pendiente, por supuesto”.
La diputada insistió en que “se necesita una ruta clara en educación y que no se centre sólo en discusiones sobre el FEES, sino en una educación a lo largo del curso de la vida, un fortalecimiento de la educación técnica y, sobre todo, capacitaciones que ayuden a la fuerza laboral a adaptarse a la amenaza de la automatización. Que se hable de emprendimientos como oportunidades para la juventud y trascender el discurso de sólo apoyo a pequeñas y medianas empresas, sino también moverse a modelos de empresas sociales que juntan la sostenibilidad económica con el impacto social”.
“Que cuando se hable de salud, se hable de prevención y que se trabajen proyectos como el de etiquetado, y que en esos casos hay que ser valiente porque hay que anteponer la salud pública a intereses económicos que a veces tienden a ser bastante fuertes. Que no se deje de lado la inteligencia artificial, que aunque en países en desarrollo parece ser algo como que todavía está muy lejos, en realidad podría venir a ampliar las desigualdades en un país ya de por sí desigual, entonces no se puede dejar de lado. Y por supuesto los derechos humanos de las poblaciones más vulnerables”, añadió.
“He escuchado que la presidenta electa ha hablado que ella viene a gobernar por las familias. Yo nada más quiero recordarle que en Costa Rica las familias son diversas y que más allá de hablar de una estructura familiar de X tipo en nuestro país hay tanta diversidad en las familias, lo que importa es el amor más que la estructura. Y que esa diversidad de familias es a las que la presidenta electa tiene que atender a partir de mayo”, concluyó.