
Samara, Nicoya, 26 may (elmundo.cr) – El tanque de abastecimiento de agua del acueducto de Samara de Nicoya, uno de los más grandes de la provincia de Guanacaste, vive una amenaza constante debido al interés privado por las tierras que ocupa el manto acuífero que lo alimenta.
Un largo proceso legal dirigido por los miembros de la ASADA de Sámara, ha llevado a resoluciones de todo tipo para garantizar el derecho inalienable de la organización comunal a esas tierras, pero el insistente acoso e intentos de invasión de los terrenos mantienen disputas actualmente incluso en la vía penal.
El presidente de la ASADA de Samara, Carlos Esquivel comentó a elmundo.cr que “en 1977 el señor Eduardo Arnáez se le ocurrió que ocupábamos un acueducto entonces buscando terrenos, vino un hidrólogo y nos dijo dónde podía ir el pozo, y desde 1977 este pozo está dando agua a la población de Sámara centro, es una magnifica agua, buena cantidad; el problema se suscitó en los años 90, 13 años después de que se hizo el pozo aparece un ciudadano canadiense y con una sociedad anónima pretende escriturar a nombre de ellos todos los terrenos del acueducto, por abarcar zona de manglar la Procuraduría General de la República desestimó la información procesaria y la mandó al archivo, todo esto se hizo sin que la ASADA de Sámara se diera cuenta, nunca se notificó a la ASADA ni cosa por el estilo, yo no sé en qué forma lograron inscribir y catastrar un plano que no tiene ni la firma del profesional que lo confeccionó, le falta el sello del Instituto Geográfico Nacional ya que colinda con la Zona marítimo terrestre, le falta el sello de la Dirección Forestal, le falta el visto bueno de la Municipalidad de Nicoya, pero en fin el dinero lo mueve todo y hay muchas cosas que se pueden hacer cuando se tiene plata”.

“Cuando a mí se me nombró presidente del acueducto lo primero que hice fue comprar dos hidrantes e instalarlos, después tuve que instalar solamente uno porque no teníamos caudal, posteriormente me puse a investigar cómo estaba la situación jurídica de los terrenos del acueducto, encontrándome que un canadiense de una compañía trataba de apoderarse de estas tierras, la ignorancia nuestra y la falta de asesoramiento de Acueductos y Alcantarillados permiten que se hagan muchas injusticias con las ASADAS, pero en fin ya vamos arreglando”, indicó Esquivel.
Por otro lado señaló que “también estamos en espera de un interdicto de un recurso de amparo que yo presenté contra el juez agrario de Santa Cruz porque él no debió haberle dado tramite a ese interdicto, por cuanto las tierras demaniales no son sujetas a interdictos de amparo de escrituración, ni nada”.
“Yo presenté un recurso de amparo a la Sala IV, y la Sala IV falló a favor condenando a la Municipalidad, a SETENA, SENARA y al MINAE por incumplimiento, pero ya en la Municipalidad el nuevo alcalde vio que había heredado una torta y ya presentó un recurso para que se anule el interdicto de amparo que puse yo”, enfatizó Esquivel.

“Senara demarcó el manto acuífero, es un bien demanial, nosotros tenemos una demanda y un interdicto de amparo de oposición que nos hace la compañía que pretende despojarnos de las tierras del acueducto, pero sabemos que eso por ley lo tenemos ganado, así que por ese lado estamos tranquilos y lo único que estamos esperando son los fallos de los jueces que es bastante lento, los expedientes duermen el sueño de los justos en los escritorios como que a nadie le importa nada, pero no hay más que seguir adelante, seguir luchando para alcanzar la meta que es conservar todo esto, toda la zona de protección del pozo que son 18 y pico de hectáreas para el agua del futuro, para que nuestros descendientes tengan el agua”, concluyó.