Académicos UNA: Suspensión del programa de educación sexual fue desde un moralismo exagerado

Heredia, 31 mar (elmundo.cr) – Margarita Murillo Gamboa, académica del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la Universidad Nacional (UNA), advirtió que “los tomadores de decisiones no han llevado formación en afectividad y sexualidad, pero tienen el poder de tomar decisiones desde el desconocimiento y eso es muy delicado”.

La declaración la realizó durante la conferencia virtual “Afectividad y sexualidad para el desarrollo integral de las personas menores de edad”.

La conferencia, organizada tras la suspensión del programa de educación sexual del Ministerio de Educación Pública (MEP), analizó las implicaciones de esta medida y la necesidad de una formación integral en la materia. Murillo Gamboa, partícipe en la creación de estos programas, explicó que la educación sexual evolucionó desde una guía en 2006 a un programa estructurado con la política pública de sexualidad entre 2010 y 2020, dirigida a estudiantes de primaria y secundaria.

“Si no hay educación emocional no hay respuestas positivas ante la sexualidad”, afirmó Murillo. Explicó que el programa abordaba la educación emocional y valores, factores culturales y de género, y salud sexual y reproductiva. “No puedo enseñarle a un muchacho a ponerse un condón (…) si no he trabajado la madurez emocional y las creencias o estigmas”, añadió.

Según Murillo, la suspensión del programa se debe a la falta de capacitación de los facilitadores, presiones externas y “un moralismo exagerado”. “Este gobierno decidió no reactivar la política: porque no capacitaron a los facilitadores”, sentenció.

Arturo Fallas Vargas, también académico del CIDE, destacó que los estudiantes aprenden sobre sexualidad “a escondidas”, lo que genera modelos amorosos con violencia y una visión inadecuada de la sexualidad. “Actualmente los estudiantes buscan información de forma furtiva, nos hemos devuelto casi 30 años”, lamentó.

Fallas enfatizó la importancia de la educación sexual en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la vejez. “Educar en sexualidad es educar en autonomía, cuando las personas conocen sus cuerpos, emociones y derechos, pueden tomar decisiones informadas sobre su vida afectiva y sexual”, afirmó. Descartó que la educación sexual fomente la promiscuidad y, por el contrario, refuerza la responsabilidad.

Miroslava Bonilla Cabañas, del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (INEINA), recordó que la educación sexual es un derecho. “Los gobiernos deben actuar desde un enfoque de derechos y garantizar que las personas menores de edad accedan a información basada en evidencia científica”, declaró.

Susana Jiménez, vicedecana del CIDE, concluyó que la educación sexual es “un acto político”. “Cuando yo tomo una decisión de tipo curricular, eso también expresa una visión de un mundo”, afirmó.

Últimas noticias

Te puede interesar...

496.46

500.22

Últimas noticias

Edicto