Heredia, 08 mar (elmundo.cr) – El tipo de cambio en Costa Rica ha experimentado una disminución significativa durante las primeras semanas de 2026, impulsada por una abundante oferta de divisas y una mayor intervención del Banco Central, según un análisis del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).
Al 6 de marzo de 2026, el tipo de cambio de referencia para la venta se ubicaba en ¢479,79 por dólar. Desde el 1° de enero, el colón se ha apreciado ¢21,6 frente al dólar, lo que equivale a una variación acumulada de -4,3%. Esta caída acelerada del tipo de cambio marca una tendencia destacada en el inicio del año.
El informe detalla que “la última vez que el tipo de cambio se situó en cerca de ¢479 fue en julio de 2005, hace más de dos décadas”. Además, el análisis interanual muestra una diferencia considerable en la magnitud del ajuste cambiario. Entre el 1.º de enero y el 6 de marzo de 2025, el tipo de cambio se redujo ¢4,2, mientras que en el mismo período de 2026 la disminución fue de ¢21,6.
La investigación de la UNA también destaca que la mayor presión a la baja sobre el tipo de cambio en 2026 se concentró en febrero, con una reducción de ¢25,12. En contraste, en enero la disminución fue de apenas ¢2,05.
En cuanto a las operaciones cambiarias, el estudio revela un superávit en ventanilla de US$1.079,4 millones entre el 1º de enero y el 4 de marzo de 2026, un aumento interanual de US$34,3 millones. Además, se registraron superávits extraordinarios en ventanilla los días 24 y 25 de febrero de 2026, representando el 30,6% del superávit total observado durante ese mes.
El Banco Central, ante esta situación, intensificó su participación en el mercado cambiario mediante compras de divisas, tanto para fortalecer las reservas internacionales como para estabilizar el tipo de cambio. Entre el 19 y el 26 de febrero de 2026, realizó compras de divisas por US$259 millones.
El análisis concluye que la dinámica reciente del tipo de cambio refleja la combinación de factores estructurales y coyunturales, con un superávit persistente de divisas y un aumento extraordinario en la oferta durante febrero.