
San José, 14 nov (elmundo.cr) – Un 75,5% del territorio nacional está conformado por bosques, pastos arbolados y plantaciones forestales, aunque sigue dándose la deforestación y presiones sobre el uso del suelo, esto se desprende del XXIII Informe del Estado de la Nación.
Desde los años noventa en nuestro país se revirtieron los procesos de pérdida de bosques registrados en las dos décadas previas, gracias a la aplicación de restricciones e incentivos, aunado a la protección y a la disminución del área dedicada a la actividad ganadera.
En Guanacaste la cobertura pasó de 51% en 2005 a 60% en 2015, transformando el paisaje que hasta la década de los setenta era de vocación pecuaria en uno forestal, lo que ha hecho que sea un cambio bastante notorio, menciona el informe.
Según el documento uno de los factores que han contribuido a la recuperación forestal es el programa de pago por servicios ambientales (PSA). El Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo) entre 1997 y 2016 suscribió 16.498 contratos que abarcan 1.187.370 hectáreas, donde la protección del bosque es la principal actividad.
Sin embargo, para el 2016 se redujo el área anual incorporada al PSA, lo que obedece posiblemente a la disminución de recursos para financiar el programa, a raíz de la presión por el uso del suelo que genera la expansión piñera, problemas fitosanitarios y las bajas en el precio de la madera.
El 2016, indica el informe, se registraron la mayor cantidad de hectáreas afectadas por incendios forestales en los últimos quince años; en cuanto a las áreas silvestres protegidas se reportó la pérdida de 6.271 hectáreas, la más significativa en ocho años; donde un 85% correspondió a terrenos ubicados en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Corredor Fronterizo y el Parque Nacional Guanacaste.
Un análisis de paisajes productivos efectuado por el proyecto “Monitoreo de cambio de uso de la tierra en paisajes productivos vinculado a la tenencia” (Mocupp) encontró que entre 2000 y 2015 el área sembrada de piña pasó de 11.000 a 58.000 hectáreas cifra más alta que la reportada por el Censo Agropecuario del 2014, que es de 37.660 hectáreas.
Sin embargo, se requiere más información para determinar con certeza si ese crecimiento implicó pérdidas de cobertura forestal, pero en la zona norte al menos 5.602 hectáreas cambiaron el uso de suelo para dedicarlo a esa actividad.
Por último, en cuanto al aprovechamiento de la madera predominan los usos de bajo valor agregado como las tarimas y la exportación del producto en bruto y aserrado. Entre 1994 y 2013 la demanda de plantaciones forestales para generar dicho insumo, se incrementó en un 669%.