
San José, 14 nov (elmundo.cr)- El músculo del Poder Ejecutivo para el impulso de leyes y reformas en el Congreso es cada vez menor, señala el Estado de La Nación en su último informe divulgado la mañana de este martes.
“Ha descendido significativamente la participación del Poder Ejecutivo en la agenda del Congreso. Antes del 2002 casi la mitad de las leyes aprobadas fueron impulsadas por el Presidente de la República, como parte de su proyecto político (47%). Con la consolidación del multipartidismo esa proporción se redujo a 31,6%”, apunta el XXIII diagnóstico país.
Al respecto, el viceministro de la Presidencia, Luis Paulino Mora, considera que se ha tenido un resultado positivo en las gestiones, dirigidas sobre todo a proyectos de ley para procurar cerrar el hueco fiscal que acumula el Estado.
“Lógico, si se toma que donde antes tenían que caber dos (bipartidismo), ahora deben caber 9 (fracciones). Que el Poder Ejecutivo sea el promotor original de un tercio de la legislación, denota una participación relativa mayor. Eso, sin contar legislación promovida por el Poder Ejecutivo propuesta originalmente por otros actores políticos.
Menor peso
El debilitamiento en el peso de las propuestas de Gobierno es claro si se toma en cuenta la imposibilidad de aprobar, por ejemplo, los proyectos de impuestos que interesan a Casa Presidencial, una agenda con la cual parece que Zapote terminará el periodo de la administración Solís Rivera.
De acuerdo con el estudio, si bien el Ejecutivo ha mejorado su gestión en el último año, lo cierto es que la capacidad de Zapote para inicidir en Cuesta de Moras va, cuesta abajo.
De hecho, la capacidad de éxito del Poder Ejecutivo está por debajo del promedio histórico, medido desde 1990 por el Estado de la Nación.
En el último año, la tasa de logro de aprobación de proyectos fue apenas del 14%. Aún así, esto refleja un crecimiento, pues en la medición anterior esa tasa era del 8% y en el primer año solo el 3% de los proyectos impulsados por Zapote fueron aprobados.
El multipartidismo presente en la Asamblea Legislativa, donde actualmente hay nueve bancadas y dos diputados independientes, dificulta la capacidad de negociación del Ejecutivo, señala el estudio.
Esta situación afecta directamente la capacidad de gobernanza en la gestión del Gobierno, y por ende, dificulta el alcance de objetivos cuando de por medio, está el acuerdo entre los diputados.
Ante esta situación, Mora afirmó que por el contrario, ante la multiplicidad de actores, el papel de Casa Presidencial para empujar su agenda ha sido exitosa.
“Diría, por el contrario, que en un ambiente multipartidista, la participación del Poder Ejecutivo es más preponderante para lograr los consensos necesarios para avanzar en la agenda parlamentaria.
Otro de los aspectos señalados por el Estado de La Nación fue la volatilidad de la agenda legislativa impulsada por el Poder Ejecutivo, lo cual refleja la dificultad de Casa Presidencial para sustentar una agenda de proyectos de ley en consenso con los diputados.
“Desde 1990, la administración Solís Rivera es la que ha presentado la mayor inestabilidad en la conformación de su agenda legislativa en los periodos de sesiones extraordinarias (que es cuando el Poder Ejecutivo tiene control de la agenda de los diputados). Esto se reflejó particularmente en el segundo y tercer año de Gobierno, durante los cuales hubo proyectos que se convocaron seis veces o más en promedio”.