Entrevista con Dayana Hernández, de 34 años.

“La sociedad nos envió al comercio sexual”, afirma candidata a diputada trans

» La aspirante a una curul narra cómo salió ilesa después de estar 15 años sumida en el comercio sexual

» Cuenta con más de 40 reconocimientos, entre diplomas y títulos.

Candidata a diputada trans, Dayana Hernández.
Dayana Hernández en la CIDH, por el reconocimiento al nombre en las personas trans.
Dayana Hernández en la CIDH, por el reconocimiento al nombre en las personas trans.

San José, 16 oct (elmundo.cr)- La primera candidata a diputada transgénero del país, Dayana Hernández, de 34 años, adoleció la falta de oportunidades, al punto de verse sumergida durante años en el comercio sexual, donde asegura que las condiciones son inhumanas y la violencia es el pan de cada día.

Más que una decisión, la activista de derechos humanos dice que la sociedad, así como a otras personas trans, la llevó a sumirse en ese mundo donde las opciones son escasas, donde no existe calidad de vida y cada noche emerge la violencia, el desamparo y la delincuencia.

El apoyo de su familia fue clave para que, tiempo después, Hernández sobreviviera no solo a las calles, sino al rechazo que por años cargó “injustamente” en sus hombros. Hoy por hoy apela al amor, a la educación y al respeto, indistintamente del credo, la fe y la religión de cada persona.

En Transvida, desde el 2009, ha liderado proyectos junto a varias instituciones para llevar esperanza a quienes les fue arrebatada por su condición trans.

EL MUNDO conversó con la aspirante a ocupar una curul, quien de plano rechaza ser ignorante y acto seguido; entre títulos y diplomas, enseña cerca de 40 documentos. También maneja tres idiomas y eso le abrió las puertas para trabajar en una transnacional.

A continuación un extracto de la entrevista con Dayana Hernández, candidata a diputada en el segundo lugar por la provincia de San José del Partido Vamos:

¿Cuándo se dio cuenta de su condición?

Las personas trans nacemos. Hay que tomar en cuenta que es un proceso individual que no todas las personas hacemos la transición o estamos claras a las mismas edades, ni transicionamos en el mismo tiempo, ni de la misma manera.

Las personas trans estamos claras de quiénes somos, el punto es el estigma, la discriminación, la violencia de género, la falta de herramientas en la sociedad, en la escuela y en la familia. Eso hace que sea más difícil de alguna manera reconocer quién sos y decirlo públicamente.

¿Qué puede decir desde su caso?

Lo único que puedo decir es que mi familia siempre me dio apoyo, amor y respeto. Eso hizo que pudiera transicionar a más temprana edad y tener más seguridad sobre quién era y lo que quería.

Su caso no refleja la realidad de otras personas trans en sus hogares…

Claro, no tuve directamente como la agresión de la expulsión siendo una niña. Cuando una persona trans hace su transición, también la hace su familia y la hace su entorno.

Para la familia no es fácil transicionar junto con esta persona, primero porque hay un tema de odio, hay un tema de vergüenza, hay un tema de discriminación y de estigma que lo sufren ellos también.

Mi madre me dijo ‘yo a usted le amo tal cual es, lo que me duele es saber la violencia que usted va a recibir afuera’, esto me aclaró todo el panorama, los familiares de estas personas trans no es que no los quieran, lo que pasa es que les da miedo, porque todo el sufrimiento de la persona también repercute sobre su familia.

Candidata a diputada trans, Dayana Hernández.

¿Su familia es creyente?

Di, como la mayoría de familias en Costa Rica, católicas.

¿Eso de alguna manera repercute?

Claro que sí, eso influye 100%, por eso necesitamos que Costa Rica sea un Estado Laico donde cada persona y familia decida cuál es su manera de adoración y seguimiento, cuál es la línea de su espiritualidad y que su ideología no aplaste los derechos humanos de las demás personas.

¿En qué sentido?

Hay un tema de doble moral, de doble discurso, porque estas personas cristianas, católicas y fundamentalistas, me pregunto si ¿son fanáticos o son personas practicantes del amor? Entonces es un tema del discurso donde yo respeto y acepto a todo el mundo, pero si el gay está afuera de mi casa mejor, o no tengo problema con las personas trans que se cambien el nombre, pero que no trabajen, que no me atienda cuando voy al banco.

Por eso la Constitución Política es para el país y la sociedad y las biblias tienen que ser a puerta cerrada; la educación es un tema clave acá. En mi caso yo he buscado la información, la he compartido con mi familia y se han educado sobre el tema. Ahora son agentes de cambio que replican el respeto por las identidades trans.

Creo que estamos en el mejor momento. Las sociedades evolucionan y de hecho les ha tocado a ciertos grupos sociales elevar la voz.

¿Cree en Dios?

Soy espiritual que es diferente. Creer en un Dios que castiga, un Dios que no promueve igualdad, me parece que no es digno de seguir ni de alabar.

Pero puede que ese no sea el Dios de algunos

Exactamente, por eso prefiero llamarle espiritualidad, donde cada persona tenga una relación directa con esta fuerza mágica del mundo, del universo, de la vida y del amor, y que cada quien se conecte y reciba las cosas conforme su corazón.

Creo en las acciones más que en las palabras, decir que se alaba a un Dios y no darle comida a quien lo necesita me parece contrario, hablar de Dios, cuando no se permite el aborto en el caso de aquellas chicas que son violadas, porque es un pecado, entonces me parece que prefiero creer y promover el tema de la espiritualidad.

¿Cómo fue ese proceso cuando se tuvo que enfrentar a la sociedad?

Durísimo. Imagínese cuando es un niño, niña o está en la pubertad, y que todas las personas le digan 24 horas, 7 días a la semana, durante 365 días al año, que usted no está bien, que el cuerpo no es suyo. Las personas trans no estamos mal por ser trans, e incluso en algún momento hemos tenido problemas mentales asociados a la estigma, a la discriminación. Una persona pequeña de edad que recibe agresión de la familia, de la escuela y de la sociedad.

Aclaro que mi familia no es que lo tomó 100% bien, quiero decir que es un proceso donde el amor prevalece, donde tiene que haber mucho diálogo, mucha información, se llora muchísimo, hay que perdonarse, hay que encontrarse por ambas partes, entender que uno sigue siendo la misma persona, entender que una no está enferma, que el cuerpo no es incorrecto, una nace en el cuerpo que tiene que nacer.

Lamentablemente, para algunas personas que les choca y beneficiosamente para otras, existen dos clases de mujeres: las que nacen con una vagina y las mujeres trans que nacemos con pene. Decir que las personas trans estamos en un cuerpo incorrecto es violencia, es una imposición política sobre los cuerpos, creo que no deberíamos operarnos, eso es mutilar nuestros cuerpos para poder encajar sobre el ideal o el rol que unos cuantos tienen sobre lo que debería ser un hombre o una mujer.

Hay un sector de la sociedad que relaciona la palabra trans con promiscuidad. ¿Qué piensa al respecto?

Justamente es un tema de reeducar a la gente y entender que cuando se habla de las personas diversas o de la diversidad sexual, nos mete a toda la población, gais, lesbianas, heterosexuales, trans, bisexuales, ya que la diversidad sexual no es de unos cuantos, es de la humanidad.

El hecho de que se relaciona con un tema de promiscuidad viene de la mano con la falta de reconocimiento de identidades, la falta de oportunidad laboral que ha provocado que las mujeres trans durante muchos años recorramos la ruta crítica y terminemos en el comercio sexual.

Las personas trans hemos vivido del comercio sexual, no del trabajo que es diferente. Hemos estado sumergidas en el comercio sexual, porque es donde la sociedad nos envió, justamente por eso la organización que represento se llama Transvida, porque a partir de que la fundamos nuestra lucha es que trans nunca va ser sinónimo de vergüenza, nunca más va ser sinónimo de muerte.

¿El objetivo es sacar a estas personas del comercio sexual y que puedan establecerse en la sociedad?

Claro, de hecho desde la organización hacemos contacto con todas las personas trans del país para ver cuál es su situación actual, si necesitan cambiar de nombre, tratamiento hormonal, si están en la escuela, en colegio, para que puedan tener su parte académica y técnica y por lo tanto poder competir en el campo laboral. Tener un trabajo que les devuelva su dignidad y que puedan tener un desarrollo económico, cultural y político, más allá de un comercio sexual.

El comercio sexual no tiene nada de malo, siempre y cuando las personas decidan ejercerlo. No en el caso de nosotras que vamos a la escuela y nos maltratan, vamos a la escuela y no respetan los nombres en las listas, no pueden terminar la escuela y el colegio y si terminan, el título sale con un nombre diferente a como uno se ve. Entonces al final de cuentas todas estas barreras hacen que las mujeres trans terminemos en el comercio…

…Donde son maltratadas

Claro. Es que pasa la violencia de género, donde se tiene que negociar todos los días la vida, la salud, la dignidad, frente al cliente que no quiere usar un condón, frente al cliente que está casado, que tiene hijos, que es el abuelo ejemplar en la casa, que es el gerente exitoso en su empresa, pero en la vida nocturna es el que no quiere usar condón, es el que tiene VIH y anda infectando a las personas, el que te asalta, que cuando eso ocurre y se le dice al policía, te revictimiza.

Las condiciones en que se ejercen no son humanas, cuando usted no tiene derecho a decidir, es cuando está siendo violentada. Si yo decido irme a parar a una esquina es mi vida y mi cuerpo, pero lo que no es justo y lo que no es correcto, es que sin darme oportunidades nos envíen ahí.

¿Cómo sobrevivió a todas esas situaciones del comercio sexual y lo que ello involucra?

Por eso no tengo clientes y nunca tuve clientes, porque siempre el activismo me ganaba y la responsabilidad sobre mi vida, sobre mi cuerpo y el decidir sobre mí misma me ganó y eso hizo que obviamente fuera perdiendo clientes, porque di yo no negociaba, estaba en una condición donde tenía que perder todo, pero aun así prefería perder dinero antes que perder mi dignidad de alguna manera.

Es muy difícil cuando vivís día a día de esto, porque tenés que decidir entre el plato de comida, el dinero que te va a dar ese hombre, o tu salud, entonces por eso hay una prevalencia de VIH en las mujeres trans, relacionado al comercio sexual, por eso la violencia de género está marcadísima, vivimos muchas décadas olvidadas por la democracia, por la sociedad.

Hábleme de Transvida

Tiene el mejor trabajo que una organización de sociedad civil ha realizado en menos de 10 años con el Estado. Hay acuerdos, convenios, lineamientos, directrices, que hablan sobre el respeto a la identidad y sobre hacer acciones afirmativas, que den la oportunidad para que otras personas trans tengan su academia y sus técnicos.

Tenemos convenios con el MEP, el INA, el IAFA, el Inamu, el IMAS, con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, con la Caja y con el Ministerio de Salud. Somos la organización que trabaja a ‘full’ de la mano con el Estado. Eso demuestra nuestra inteligencia y nuestra estrategia.

¿En cuanto a lo laboral qué tan difícil fue?

Cuando no hay reconocimiento por parte del Estado de su identidad y su nombre no concuerda con su imagen y con su expresión, cuando sus títulos dicen un nombre y usted se ve de otra manera, entonces estamos hablando de que no hay un nivel escolar, menos hay un técnico, entonces las oportunidades laborales no existen, no son reales. A la gente le da miedo contratar a una persona trans, pensando en que si tiene dos nombres cuál le uso, o cómo le contrato.

¿En dónde ha trabajado?

Fui estilista y trabajé cuatro años en salones diferentes, es un estereotipo, porque no todas las mujeres trans tenemos que ser putas, y si queremos salir del comercio sexual, tampoco tenemos que salir a ser estilistas. Me costó, obviamente, tuve que estudiar inglés en el INA para poder encontrar un trabajo en un call center.

Estudié portugués y computación, y claro tuve trabajo por las transnacionales, no por el Estado, no por empresas del país, fueron empresas externas, donde lo que importa es su potencial, cuánto le produce usted a la empresa, no si es hombre, si es mujer, si es negro, si es chino, si es blanco, no, tener la capacidad de producir.

Cuando empiezo a trabajar con el activismo, entendí cuál era la ruta, por eso tenemos un proyecto con el MEP que se llama de las calles a las aulas, donde llegan cinco profesores todos los días y hay más de 75 mujeres trans que están en comercio sexual y van a sacar el sexto grado y a sacar la secundaria. Por eso hicimos un convenio con el INA, para que estas mujeres trans que tienen primaria y secundaria puedan tener un espacio y saquen un técnico y se les facilite encontrar un trabajo y hacer de esa manera la reinserción real de las mujeres trans.

¿Cómo fue esa llegada al partido Vamos y ese vínculo con la tendencia de Jimena Caballero?

Las tres, Margarita, Jimena y yo, nos conocemos desde la calle, desde el activismo y marchas, así que somos primero compañeras de activismo, luego nos vamos conociendo como personas y nos volvemos amigas.

Yo soy invitada por Margarita a participar y dentro del partido hago un clic con Jimena Caballero, porque somos activistas y cuando nos conocemos empezamos a ver que tenemos muchas cosas en común. Mi papá estuvo preso toda mi niñez, ella es hija de un ex privado de libertad y somos de los barrios del Sur.

Entonces empiezo a tener una empatía con esta persona, sin embargo, quiero decir que no es que estamos divididas, todo lo contrario, estamos unidas y creo que parte de la democracia y de la ciudadanía es que cuando estás dentro de un grupo salen los liderazgos y las voces.

¿Será una candidata monotemática que se incline solamente por la población trans?

No soy monotemática, a pesar de que vengo del comercio sexual, nunca me quedé pegada en los condones, pedí condones para protegernos y para tener confianza de que cuando saliéramos de las calles, lo hiciéramos ilesas de una infección, pero mi trabajo con el MEP, con el INA, con el IAFA, eso demuestra que soy inteligente, estratégica, oportunista en el buen sentido de la palabra.

La Ley de Identidad de Género ahí está, y que se mueva, pero me interesa más hablar de las ciudades compactas, ciudades amigables, donde las personas puedan trabajar desde su casa, donde se haga un reajuste del tránsito. Los temas que tengan que ver con la pobreza extrema, mi aporte sería ese, llegar a la Asamblea Legislativa con toda la expertiz que tengo. Ver cuáles son los grupos más vulnerados, más excluidos, leer los proyectos.

Plantón en la CCSS por la Normtiva nacional de atencion a personas trans.

Dicen que la calle da una experiencia que no se encuentra en los libros. ¿Qué opina de ello?

Yo tengo lo mejor de los dos mundos, tengo la expertiz y la sobrevivencia de la calle. Quien sobrevive más de 10 o 15 años trabajando en la noche entre maleantes y sicarios y logra salir ilesa, a la violencia, a la discriminación y la estigma, cuando te golpean en la calle, cuando no te dejan entrar en un restaurante, cuando te sacan del baño, cuando te pega el cliente, cuando el policía te arresta, cuando usted es sobreviviente de todo eso, ya yo pasé por donde asustan, yo creo que ahora soy yo la que asusto.

Soy politemática, voy por las personas que más lo necesitan, y no trans, de hecho mi lugar ahí no es un cupo porque soy una mujer trans, mi lugar ahí es porque he sido una voz silenciada durante muchos años y me he ganado el puesto con mi trabajo.

Tengo más de 40 reconocimientos entre títulos y diplomas de preparación política, en todas las instituciones del Estado he llevado formación para creación de políticas y creación de decretos. También títulos de agencias internacionales como ONUSIDA, Usaid/Pasca y CLACSO.

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