El periodista Álvaro Sánchez Córdoba rompió el silencio y comentó su salida de Teletica, luego de casi 18 años de carrera en esa casa televisiva. Lo hizo con un mensaje emotivo y contundente en su red social, agradeciendo a colegas, jefes y a quienes le han manifestado su apoyo en las últimas horas.
La salida de Sánchez ocurre pocos días después de que el presidente de la República, Rodrigo Chaves, interpusiera una denuncia penal en su contra, así como contra el también periodista Christian Montero, por la publicación del número de teléfono personal del mandatario en redes sociales. Ambos comunicadores fueron desvinculados por Televisora de Costa Rica, que aclaró que la acción fue “una decisión personal” del periodista, ajena a la empresa.
En su publicación, Sánchez no evade el contexto y cierra con una frase que da cuenta de su postura:
“Me voy por las razones que ya son conocidas, que no tienen nada que ver con mi trabajo periodístico, y por eso me voy tranquilo. El tiempo se encargará de todo. El miedo y el silencio no son opción”.
📌 “Gracias por tanto”
En su mensaje, Sánchez repasó lo que significó Teletica para su vida personal y profesional:
“Esta empresa me vio crecer y me lo dio todo, hasta en los momentos más complicados, cuando las amenazas y la sombra de la maldad tocaron a la puerta de mi casa”.
Recordó cómo llegó en enero de 2007 “todavía carajillo” y cómo, durante su tiempo en el canal, se casó, tuvo hijos, celebró cumpleaños y vivió momentos intensos tanto dentro como fuera de la redacción:
“Gracias al canal conocí muchos países, hice reportajes en muchos lugares dentro y fuera de Costa Rica. Madrugadas y trasnochadas, muchas horas de trabajo y de calle. Muchas horas arrebatadas a mi familia, pero con la satisfacción del deber cumplido”.
A sus compañeros y jefes les dedicó un mensaje de gratitud:
“Les doy las gracias infinitas y les deseo el mayor de los éxitos en este vuelo turbulento”.
⚖️ El contexto legal
La denuncia contra Sánchez y Montero se sustenta en el artículo 196 del Código Penal de Costa Rica, que sanciona la violación de correspondencia o comunicaciones privadas. Sin embargo, como explicó el abogado penalista Eduardo Blanco a El Mundo, la pena máxima (tres años) hace improbable una condena de prisión efectiva, aunque el proceso legal sigue en curso.