Ocho recomendaciones para escuchar música en streaming

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Para escuchar música en el smartphone es necesaria una tarifa con gran cantidad de datos. Una alternativa es el modo offline, que ofrecen muchos programas. Foto: Jens Kalaene Crédito: Jens Kalaene / dpa-Zentralbild / dpa-tmn

Por Tobias Hanraths (dpa)

Cada vez es más frecuente que la colección de discos no esté en el armario ni en el disco duro, sino en la nube. Servicios de streaming como Spotify, Google Play y Deezer lo hacen posible, aunque hay algunas cuestiones útiles que hay que saber.

Mientras que hace cinco años este tipo de servicio era conocido sólo por una minoría, ahora el streaming es muy popular. Se trata de servicios en los que no se compra el CD ni se lo descarga, sino que permiten escuchar todo tipo de música a cambio del pago de un abono mensual.

“El mercado está creciendo incluso más rápido de lo que habíamos pronosticado”, dice Werner Ballhaus, director de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones en la asesora PricewaterhouseCoopers (PwC). Para los fans de la música es difícil tener controlado todo ante la nueva situación. Ocho consejos útiles:

– Buscar el servicio adecuado: La revista especializada alemana “Computerbild” hizo un estudio que concluyó que las canciones más populares están en todas partes. Solamente cuando se trata de temas más específicos, por ejemplo de jazz o audiolibros, hay programas mejores que otros. Las principales diferencias están en el funcionamiento del servicio, por ejemplo la manera de usarlo o su vinculación o no con las redes sociales. Elegir el más adecuado es una cuestión de gustos. Todos los servicios de streaming ofrecen una fase de prueba gratuita.

– Elegir bien la tarifa: El precio se ha estabilizado en torno a los 10 euros (10 dólares) mensuales, señala Werner Ballhaus. Existen ofertas más baratas o gratuitas, que se financian con publicidad, pero no todos los servicios las ofrecen. Muchas firmas de streaming han cerrado acuerdos con compañías telefónicas o con fabricantes de smartphones y de automóviles. Quien ya es cliente obtiene en ese caso acceso al streaming gratis o más barato.

– Legal e ilegal: Werner Ballhaus opina que el streaming de música está reduciendo la piratería. “El modelo de negocio es interesante para muchos consumidores que hasta ahora no pagaban por la música”.

– Escuchar música fuera de casa: El usuario de Spotify y otros servicios en el smartphone necesita una tarifa de datos acorde a lo que consume. “Por lo menos de un giga”, señala Falko Hansen, del portal de telecomunicaciones “Teltarif.de”. Pero además la señal tiene que ser buena, si no, no sirve de mucho. Una posible alternativa es usar el modo offline que tienen muchos servicios: las canciones se descargan en casa con el WiFi, aunque para ello el smartphone tiene que tener suficiente memoria o bien una tarjeta SD de almacenamiento.

– Paga una vez y utilízalo cuantas veces quieras: La mayoría de los servicios permiten acceder al streaming desde diferentes aparatos con la misma cuenta. Además de los celulares, las tabletas y la PC, muchos televisores y otros aparatos tienen ya acceso a Internet. Y como los servicios de streaming pueden utilizarse desde cualquier navegador, el acceso prácticamente no tiene fronteras. Lo más cómodo son, sin embargo, las aplicaciones para celulares, televisores o consolas de juego. También hay ya muchos aparatos de música que pueden tocar canciones en streaming.

– Streaming en familia: Como las plataformas permiten el uso en diversos aparatos, en teoría las familias o las parejas pueden compartir una cuenta. Sin embargo, la mayoría de los servicios permiten el uso en distintos dispositivos pero no a la vez. Si uno de los usuarios está escuchando música, el resto tiene que pasarse al modo offline.

– El streaming como red social: La mayoría de los servicios cuentan ya con entre 20 y 30 millones de canciones en su biblioteca. Encontrar el tema que uno quiere puede ser difícil. Por eso, muchas plataformas intentan presentar al usuario canciones que podrían gustarle, ya sea mediante algoritmos al estilo de las tiendas online o listas de reprocucción que los usuarios pueden compartir entre sí o en las redes sociales.

– Estar atento a la letra pequeña: En 2014, los defensores del consumidor se quejaron de muchos elementos de los servicios de streaming, por ejemplo la falta de información de contacto o incumplimiento de las normas de protección de datos. Es importante leer la letra pequeña del contrato para enterarse de cómo puede uno darse de baja y si la empresa puede cambiar precios o condiciones.

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