Asestan duro golpe a la credibilidad de los estudios biomédicos

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Por Jean-Louis Santini 

Washington, 05 ene (AFP) – Dos equipos de investigadores asestaron un duro golpe a la credibilidad de una gran cantidad de estudios médicos, que según ellos suelen carecer de los datos y la transparencia necesarias para verificar los resultados o reproducirlos independientemente.

Ambos análisis fueron publicados el lunes en la revista científica estadounidense PLOS Biology.

El primer trabajo, conducido por Shareen Iqbal de la Universidad de Emory (Georgia, sureste) y John Ioannidis de Stanford, analizó 441 estudios publicados entre 2000 y 2014 en las revistas científicas más importantes.

Los científicos buscaron determinar los datos clave provistos en tales estudios para poder evaluar y reproducir sus resultados. También analizaron el acceso a los protocolos de estos trabajos y la frecuencia con la que otros investigadores podían reproducir sus conclusiones.

Los autores se sorprendieron al constatar que sólo uno de estos 441 estudios publicaba su metodología completa y ninguno puso a disposición todos los datos recopilados.

Además, la mayoría de los estudios no precisaba sus fuentes de financiamiento ni si los autores tenían o no conflicto de intereses.

“Esperamos que nuestro análisis sensibilice más a los investigadores, a los que financian las investigaciones y a las revistas científicas que publican estos trabajos, respecto de la necesidad de mejorar la transparencia y el acceso a todos los datos”, señalaron los autores.

El segundo análisis, dirigido por Ulrich Dirnagl, investigador del hospital universitario de Berlín Charité-Universitätsmedizin, pasó revista a cientos de estudios preclínicos realizados sobre ratones y ratas y centrados en el cáncer y accidentes cerebrovasculares.

Su conclusión fue que la gran mayoría de los estudios analizados no contenían suficiente información sobre la cantidad de animales utilizados.

En muchos de estos estudios, los animales “desaparecieron” sin explicación durante el transcurso de la investigación.

Valiéndose de un modelo informático, los científicos alemanes pudieron simular los efectos que causa la pérdida de estos animales de laboratorio en la validez de los resultados de los experimentos.

– Miles de millones desperdiciados –

Así, concluyeron que cuanto mayor es el número de animales perdidos o eliminados, menor solidez tienen las conclusiones de los estudios.

“Comenzamos nuestro análisis con la idea de examinar la solidez de los resultados de un grupo de estudios preclínicos, pero la falta de gran cantidad de animales nos forzó a interrumpir nuestra evaluación”, explicó Constance Holman, de la Charité-Universitätsmedizin y principal coautora del estudio.

En medicina humana, no se puede concebir la publicación de estudios clínicos sin datos sobre el número de pacientes o de aquellos que dejaron de participar o fallecieron durante el transcurso de la investigación.

Pero aparentemente nadie se había preocupado por verificar rigurosamente si el número de animales usados, perdidos o retirados estaba indicado en estos estudios, deploró la investigadora.

Según los autores de estos dos análisis, anualmente se desperdician miles de millones de dólares en investigaciones cuyos resultados es imposible reproducir.

La incapacidad de poder verificar las conclusiones de estos trabajos científicos condujo a una crisis de confianza en la validez de los resultados.

Las conclusiones de estos dos estudios se suman a una larga lista de interrogantes acerca de las fallas en la manera de publicar los resultados de la investigación básica.

Para alentar a una mayor transparencia y, potencialmente, proporcionar los medios para que las conclusiones de los trabajos del sector biomédico se puedan reproducir con mayor facilidad, la revista PLOS Biology creó una nueva sección dedicada a la investigación sobre otras investigaciones.

“Nuestro objetivo es demostrar que la investigación sobre la investigación es una parte importante de la ciencia”, escribió en un editorial Stavroula Kousta, una de las editoras de PLOS Biology.

 

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