Continuando con las entregas sobre el cambio cultural para la ciencia de datos (La caridad del líder para el efectivo cambio cultural), esta semana está relacionado con la importancia de saber priorizar y seleccionar las tareas a seguir dentro del cambio cultural.
Parte 6 de 8: La selección de prioridades para el cambio cultural
Históricamente el mercado le ha marcado la pauta a las empresas para que logren reconocer las señales y se adapten a las nuevas tendencias según el momento, por lo que si desean mantenerse competitivas deben adaptarse y evolucionar constantemente. La ciencia de datos se presenta en este momento como una opción de cambio cultural fundamental para impulsar la innovación, optimizar procesos y tomar decisiones informadas en una coyuntura donde predominan los datos.
Un elemento esencial en este proceso de transformación es la capacidad de priorizar y seleccionar adecuadamente las tareas a seguir. No se trata de intentar cambiarlo todo al mismo tiempo, sino de identificar aquellos aspectos clave que generarán el mayor impacto en la organización. Priorizar permite enfocar los recursos y esfuerzos en iniciativas que no solo sean factibles, sino también visibles y motivadoras para el conjunto de colaboradores.
Cuando se eligen cuidadosamente las primeras tareas, se facilita la identificación de proyectos piloto que pueden mostrar resultados tangibles en poco tiempo. Estos proyectos funcionan como ejemplos concretos del valor que aporta la ciencia de datos, ayudando a vencer la resistencia al cambio y generando confianza en el nuevo enfoque. Por ejemplo, un proyecto piloto exitoso en el área de ventas o atención al cliente puede demostrar mejoras evidentes en eficiencia o satisfacción, animando así a otras áreas a sumarse a la transformación.
La selección adecuada de prioridades también contribuye a una gestión más efectiva de los recursos, evitando la dispersión y el agotamiento que suelen acompañar a los cambios mal planificados y sin rumbo. Además, permite medir y comunicar los beneficios alcanzados, reforzando la motivación, buena guía y el compromiso de los equipos involucrados. A medida que los colaboradores observan resultados positivos y comprenden el propósito de los cambios, se genera un círculo virtuoso que facilita la adopción de nuevas prácticas y herramientas.
El cambio cultural hacia el uso intensivo de datos no es un destino, sino un viaje continuo. Elegir bien por dónde empezar y qué tareas abordar primero es clave para construir una base sólida, sobre la cual se puedan escalar iniciativas más complejas en el futuro. La experiencia demuestra que una transformación gradual, basada en prioridades claras y logros visibles, es mucho más efectiva y sostenible.
Lograr priorizar y seleccionar tareas clave no solo aumenta las probabilidades de éxito, sino que motiva a las personas a ser parte activa de la transformación. Aprovechar el potencial de los datos está al alcance de todas las organizaciones; el primer paso es decidir, con criterio, claridad y visión, dónde enfocar los esfuerzos para comenzar a construir el futuro.
En la siguiente entrega se detallará más al respecto del monitoreo de resultados.